

Si entendemos a Goethe cuando afirmaba que el mayor mérito del hombre, consiste en determinar sus circunstancias y no dejar que las circunstancias lo determinen a él, podremos comprender, el gran aporte del literato español Francisco Garzón, cuando asevera que, la lealtad no depende de las circunstancias porque es de la permanencia de los principios.https://googleads.g.doubleclick.net/pagead/ads?client=ca-pub-9599472302048272&output=html&h=280&adk=4044426090&adf=2672025994&pi=t.aa~a.2548815380~i.3~rp.4&w=779&fwrn=4&fwrnh=100&lmt=1687811340&num_ads=1&rafmt=1&armr=3&sem=mc&pwprc=7944362948&ad_type=text_image&format=779×280&url=https%3A%2F%2Felopinadero.com.co%2Fvirtud-fundamental%2F&host=ca-host-pub-2644536267352236&fwr=0&pra=3&rh=195&rw=778&rpe=1&resp_fmts=3&wgl=1&fa=27&adsid=ChAI8O7kpAYQ8LO_57LiqKZhEjkAhB1s6rKLS2mzcWOpfUb4OM_-1ENH6czmiyVd-Ry2gONkH1wdwPpM5dfTnYkXu26qlIYLvVy4t3M&uach=WyJXaW5kb3dzIiwiMTUuMC4wIiwieDg2IiwiIiwiMTE0LjAuNTczNS4xMzQiLFtdLDAsbnVsbCwiNjQiLFtbIk5vdC5BL0JyYW5kIiwiOC4wLjAuMCJdLFsiQ2hyb21pdW0iLCIxMTQuMC41NzM1LjEzNCJdLFsiR29vZ2xlIENocm9tZSIsIjExNC4wLjU3MzUuMTM0Il1dLDBd&dt=1687811340624&bpp=3&bdt=1753&idt=3&shv=r20230621&mjsv=m202306161001&ptt=9&saldr=aa&abxe=1&cookie=ID%3D231b222f310f588d-22d42e77048000e3%3AT%3D1685917170%3ART%3D1686437094%3AS%3DALNI_MYvb5wdpnX_9wkPcUwTgHZWlhn8jw&gpic=UID%3D000009f4bbdd73ca%3AT%3D1685917170%3ART%3D1686437094%3AS%3DALNI_MauFaS6SelibmzfWB-m3_PbwWz2Ug&prev_fmts=0x0&nras=2&correlator=392682162502&frm=20&pv=1&ga_vid=398021611.1685917510&ga_sid=1687811340&ga_hid=1003917783&ga_fc=1&u_tz=-300&u_his=1&u_h=1080&u_w=1920&u_ah=1032&u_aw=1920&u_cd=24&u_sd=1&dmc=4&adx=356&ady=1531&biw=1903&bih=912&scr_x=0&scr_y=0&eid=44772268%2C44788441&oid=2&pvsid=1866238705218331&tmod=2000831682&uas=0&nvt=1&fc=1408&brdim=0%2C0%2C0%2C0%2C1920%2C0%2C1920%2C1032%2C1920%2C929&vis=1&rsz=%7C%7Cs%7C&abl=NS&fu=1152&bc=31&ifi=2&uci=a!2&btvi=1&fsb=1&xpc=k8CngSTy6x&p=https%3A//elopinadero.com.co&dtd=20
Cuán difícil es cultivar esta porcelana sagrada, quizás por ello, Feuerbach tenía claro que quien convivía con los caninos, entendía claramente hasta donde podían llegar palabras como generosidad, compañía y lealtad, por eso expresaba: “Cada vez que conozco a los humanos, más me enamoro de mi can”
Ser leal es una decisión, una resolución del alma, el más sagrado bien del corazón humano. Confucio pensaba que el erudito no considera el oro como el preciado tesoro, sino la lealtad y la buena fe y Chesterton la definía como el sentimiento que nos guía en presencia de una obligación no definida.
Para Maurice Franks la lealtad no se puede imprimir, no puede ser producida en línea de montaje porque su origen está en el corazón humano, el centro del respeto a uno mismo y de la dignidad humana. Es por ello que la lealtad es más apreciada que el mismo éxito. Como bien lo expresa Ramón Carrillo, la lealtad es cosa de la que todo el mundo habla y muy pocos practican, por la sencilla razón de que no es una posición espiritual al alcance de todo el mundo, no todo el mundo está preparado para ser leal.
Quien es leal eleva su mirada con humildad, quien no lo es la eleva con soberbia, poseyendo siempre un corazón intranquilo; no hay nada más cruel y mezquino que un ser desleal.
Desarrollemos esta virtud desde nuestro interior, para que nos permita tener un equilibrio saludable, basado en el amor y la confianza, donde brille la honestidad y la autenticidad; una conexión mutua que permita relaciones duraderas, en la defensa del buen nombre del amigo, la discreción para guardar las confidencias y el respeto para velar por su intimidad.


