


Murió Francisco, el entrañable papa del pueblo. Luto en el mundo entero.
El sumo pontífice murió en Roma tras luchar contra un complicado cuadro médico. El jerarca transformó la Iglesia católica y lideró las más nobles causas del planeta. ¿Qué será del mundo sin él?
Jorge Bergoglio fue el primer papa no europeo en más de 1.000 años. Su llegada al pontificado irradió de esperanza al mundo católico y le dio nuevo aire, en un mundo en el que la fe por la Iglesia parecía ser cada vez más escasa. El papa Francisco, sin embargo, hizo una revolución con su propio estilo e impronta. Lideró las principales causas humanitarias de estos tiempos y, en medio de su júbilo y carisma, levantó ampolla. Y bastante. Su muerte en Roma, tras las graves complicaciones de salud que lo aquejaban, estremece al planeta.
El mundo católico había sentido cierto alivio cuando el sumo pontífice fue dado de alta el pasado domingo 23 de marzo, tras haber estado 38 días hospitalizado. Se trataba de su estadía más larga en un centro médico en sus 12 años de papado y su situación fue crítica. Fue ingresado por bronquitis y se complicó a tener una doble neumonía. En esos días, presentó varios episodios de insuficiencia respiratoria. Millones de fieles de todo el mundo se sumaron en oración por su salud.
Pese a la difícil condición de salud con la que había salido, el papa se esforzó por estar siempre presente. De hecho, en el Domingo de Resurrección, el cierre de la Semana Santa, salió a saludar a los fieles desde el balcón principal de la basílica de San Pedro para dar la bendición Urbi et Orbi. Después, se subió al Papamovil.
Pero el lunes, el cardenal Kevin Ferrell, camarlengo del Vaticano, le anunció al mundo que el líder de la iglesia católica había fallecido.
“Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar la muerte de nuestro santo padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana el obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de su Iglesia”.
“Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados. Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Trino”.



