







Hoy miércoles 7 de diciembre puede ser un día glorioso para nuestra amada ciudad si el Deportivo Pereira le quiebra el espinazo a la historia de 78 años de competición sin probar el néctar de los dioses del deporte: ser campeón de la Liga.
Ya salimos de la zona gris del descenso y gracias a la dirección de Alexis Márquez y el profe Alejandro Restrepo le hemos ganado a las nóminas más carnudas de la Liga. Y por vez primera iremos a un torneo internacional como la Copa Suramericana.
Son ironías las nefastas administraciones que por décadas se mecatearon los recursos del equipo, como cuando en los años 90 un funesto presidente para irse de farra al término de los partidos decía al tesorero: “Deme diez millones y apúntemelos”.
Así, con manejos oscuros, el Pereira fue de cartel en cartel con el famoso cuento de “los inversionistas”. No podemos repetir ese vergonzoso paseo que nos llevó al punto más bajo y maltratando a una de las hinchadas más fieles del país.
El otro partido que debe ganar el Grande Matecaña, es empezar la nueva era de una administración que conozca de grandeza y eficiencia, porque lo que viene es un reto organizacional a la altura de un equipo de grandes ligas; y eso cuesta.
De allí que sea una paradoja del destino que, para llegar a esta instancia feliz, el Deportivo Pereira esté bajo administración judicial. Se vale sospechar que ello es parte del éxito deportivo.
Para quienes desde niños íbamos al viejo fortín de Libaré. Para quienes vimos por años al inolvidable Deportivo Pereira del profesor López Fretes -que incluso fue Selección Colombia- lo que deseamos es que este miércoles la historia se parta en dos y el Grande Matecaña lo sea de verdad y para siempre. El que siempre quisieron Chila, Pedro León Londoño, Pacho Benítez, Pacho Díaz Cardozo, Augusto Ramírez González, José Calle Triana, quienes, desde nuestra memoria y el olimpo, son testigos de este momento histórico.
Después del inteligente partido de ida frente al Medellín, hoy miércoles en la instancia final en el Hernán Ramírez Villegas y con el amor de la hinchada, lo único que el Deportivo Pereira tiene que hacer es jugar de local como lo hizo en los tres fabulosos partidos del pasado cuadrangular. Será suficiente.
Gloria al Grande Matecaña. Su historia en el fútbol colombiano lo amerita. El cuerpo técnico y los jugadores han actuado con la inteligencia, talento y pundonor que la afición siempre espera de ellos. Solo gratitud hay en nuestros corazones por todo lo que han hecho para hacernos felices.
Nuestra gran ciudad merece que el icónico equipo de fútbol que enarbola su bandera, por fin sea campeón, porque Pereira, de sus hijos, que la hacen grande y le dan honor, merece siempre lo mejor de lo mejor.




