El presidente Gustavo Petro reaccionó con contundencia el domingo 26 de octubre ante las declaraciones del senador estadounidense Lindsey Graham, quien insinuó la posibilidad de una operación militar en Colombia como parte de una estrategia antidrogas. Desde Bogotá, Petro calificó la propuesta como una amenaza directa a la soberanía nacional y advirtió que no permitiría ningún tipo de intervención extranjera.
La tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos ha escalado en los últimos días, especialmente tras la inclusión del mandatario colombiano en la lista Clinton, medida que lo vincula con presuntas actividades relacionadas al narcotráfico. Esta acción ha sido interpretada por Petro como una maniobra política que busca desestabilizar su gobierno y justificar una intervención militar encubierta.
El senador Graham mencionó en un programa televisado que el presidente Donald Trump informaría al Congreso sobre posibles operaciones terrestres en Colombia y Venezuela. Petro respondió de inmediato, señalando que tales acciones violarían el derecho internacional y representarían un grave riesgo para la estabilidad regional. Soberanía, intervención militar, y narcotráfico se han convertido en palabras clave del debate actual.
Además, Petro denunció que la política antidrogas impulsada por Estados Unidos desde los años 70 ha fracasado rotundamente, generando más violencia que soluciones. En sus declaraciones, el presidente colombiano insistió en que la lucha contra el narcotráfico debe replantearse desde una perspectiva de salud pública y desarrollo social, no mediante acciones bélicas.
El mandatario también expuso presuntos vínculos entre figuras políticas estadounidenses y colombianas con negocios ilegales relacionados con tierras en Bogotá, lo que añade una capa de complejidad al conflicto diplomático. Esta acusación refuerza su narrativa de que detrás de las sanciones y amenazas hay intereses económicos ocultos.
English version
Petro firmly rejects threat of military intervention in Colombia
On Sunday, October 26, President Gustavo Petro responded forcefully to statements made by U.S. Senator Lindsey Graham, who suggested the possibility of a military operation in Colombia as part of an anti-drug strategy. Speaking from Bogotá, Petro described the proposal as a direct threat to national sovereignty and warned that no foreign intervention would be tolerated.
Diplomatic tensions between Colombia and the United States have intensified in recent days, especially after Petro was added to the Clinton List, a measure linking him to alleged drug-related activities. Petro interpreted this move as a political tactic aimed at destabilizing his administration and justifying covert military action.
Senator Graham stated during a televised program that President Donald Trump would brief Congress on potential ground operations in Colombia and Venezuela. Petro immediately responded, asserting that such actions would violate international law and pose a serious risk to regional stability. Sovereignty, military intervention, and drug trafficking have become key terms in the current debate.
Petro also criticized the U.S.-led anti-drug policy, calling it a complete failure that has caused more violence than solutions. He emphasized that the fight against drug trafficking should be reimagined through a lens of public health and social development, rather than military force.
Additionally, the Colombian president revealed alleged links between U.S. and Colombian political figures and illegal land deals in Bogotá, adding another layer of complexity to the diplomatic conflict. This accusation supports his claim that behind the sanctions and threats lie hidden economic interests.




