



Pereira ¿cero huecos?
Luis García Quiroga Por:
Luis García Quiroga
2022-10-19
33
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El alcalde Carlos Maya, dice con frecuencia que no lo perturban las críticas e inclusive les da la bienvenida. Y hay que reconocer que siempre da la cara a los problemas, aunque se juegue una que otra gambeta cuando de dar explicaciones se trata.
Ayer martes reventó la comunidad del Corregimiento de Altagracia cuya vía es realmente un paisaje lunar porque no solo no le cabe un hueco más, sino que, además, el pavimento envejecido y debilitado por el uso y el abuso, no aguanta un parcheo más.
El plantón de los habitantes hizo que nos desplazáramos para escucharlos y de verdad que no quieren intervención oficial que no sea la del alcalde, ya cansados de escuchar promesas y más promesas de recuperación de esa vía, para no hablar, dicen ellos, de las vías terciarias que están despedazadas.
Recuerdo perfectamente que esa carretera, que durante toda la vida estuvo destapada, fue objeto de un plan de pavimentación del entonces alcalde Ernesto Zuluaga Ramírez, cuya administración entre 1993 y 1994 pavimentó todo el trayecto desde San Joaquín hasta el centro poblado de Altagracia.
Desde entonces esa vía no ha tenido ninguna otra intervención de mejora en cunetas, ni ciclovía, ni señalización, ni nada que signifique mejoramiento continuo, sino que, al contrario, el deterioro se convirtió en el paisaje de abandono que compite con el paisaje cultural cafetero que tiene esa hermosa tierra pereirana en las afueras más próximas a la zona urbana y al corazón de los pereiranos.
Llama mucho la atención los embejucados reclamos de los líderes comunitarios de Altagracia, Arabia, Filobonito, Alegrías y una gran cantidad de veredas de donde salen los productos agrícolas y pecuarios que por fortuna todavía contribuyen a la seguridad alimentaria de Pereira.
Llama la atención que la Alcaldía haga una estupenda promoción turística del Mirador de Altagracia y a la carretera no se le haya hecho nada en tres años de la administración Maya ni en los cuatro del gobierno del cambio del alcalde Juan Pablo Gallo.
Incluso, las gentes se sienten tan dolidas por ese abandono que se lamentan de haber creído promesas de los políticos que en campaña les anunciaron una nueva carretera.
El concejal Pablo Giordanelli quiso hablar con los líderes del plantón vial que impedía el paso de vehículos en ambos sentidos y no lo quisieron escuchar. Ya no creen en nadie. Es la realidad.
No entienden cómo la alcaldía destinó recursos para repavimentar el costado norte de la Avenida 30 de Agosto, que no tenía la urgencia de Altagracia.
Dicen que varias personas que han sufrido accidentes y lesiones personales al caer a esos huecos porque con el invierno, y con la carencia total de alumbrado público, accidentarse es inevitable.
UEHR2OpaEnU, UnUNmÉRiYoCUn, EnNoSsYoUn, ŒEaUnNÍ Y ÁAr.aAdCRi
Por:Luis García Quiroga2022-10-19330


El alcalde Carlos Maya, dice con frecuencia que no lo perturban las críticas e inclusive les da la bienvenida. Y hay que reconocer que siempre da la cara a los problemas, aunque se juegue una que otra gambeta cuando de dar explicaciones se trata.
Ayer martes reventó la comunidad del Corregimiento de Altagracia cuya vía es realmente un paisaje lunar porque no solo no le cabe un hueco más, sino que, además, el pavimento envejecido y debilitado por el uso y el abuso, no aguanta un parcheo más.
El plantón de los habitantes hizo que nos desplazáramos para escucharlos y de verdad que no quieren intervención oficial que no sea la del alcalde, ya cansados de escuchar promesas y más promesas de recuperación de esa vía, para no hablar, dicen ellos, de las vías terciarias que están despedazadas.
Recuerdo perfectamente que esa carretera, que durante toda la vida estuvo destapada, fue objeto de un plan de pavimentación del entonces alcalde Ernesto Zuluaga Ramírez, cuya administración entre 1993 y 1994 pavimentó todo el trayecto desde San Joaquín hasta el centro poblado de Altagracia.
Desde entonces esa vía no ha tenido ninguna otra intervención de mejora en cunetas, ni ciclovía, ni señalización, ni nada que signifique mejoramiento continuo, sino que, al contrario, el deterioro se convirtió en el paisaje de abandono que compite con el paisaje cultural cafetero que tiene esa hermosa tierra pereirana en las afueras más próximas a la zona urbana y al corazón de los pereiranos.
Llama mucho la atención los embejucados reclamos de los líderes comunitarios de Altagracia, Arabia, Filobonito, Alegrías y una gran cantidad de veredas de donde salen los productos agrícolas y pecuarios que por fortuna todavía contribuyen a la seguridad alimentaria de Pereira.
Llama la atención que la Alcaldía haga una estupenda promoción turística del Mirador de Altagracia y a la carretera no se le haya hecho nada en tres años de la administración Maya ni en los cuatro del gobierno del cambio del alcalde Juan Pablo Gallo.
Incluso, las gentes se sienten tan dolidas por ese abandono que se lamentan de haber creído promesas de los políticos que en campaña les anunciaron una nueva carretera.
El concejal Pablo Giordanelli quiso hablar con los líderes del plantón vial que impedía el paso de vehículos en ambos sentidos y no lo quisieron escuchar. Ya no creen en nadie. Es la realidad.
No entienden cómo la alcaldía destinó recursos para repavimentar el costado norte de la Avenida 30 de Agosto, que no tenía la urgencia de Altagracia.
Dicen que varias personas que han sufrido accidentes y lesiones personales al caer a esos huecos porque con el invierno, y con la carencia total de alumbrado público, accidentarse es inevitable.



