PAROS ARMADOS, Y ESTADO IMPOTENTE.-

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Rige el paro armado de la guerrilla colombiana | DNews

dOMINGO 21, 17 de Diciembre de 2025.-

Lo más grave de la escalada terrorista de los últimos días en Colombia, no solo son las vidas de uniformados y civiles que se han perdido por el accionar violento y demencial del Eln y las disidencias de las Farc, sino también el constatar que la estrategia de seguridad y el orden público del actual gobierno continúa evidenciando falencias muy marcadas.

Así pues, una cosa es que los grupos subversivos, con la sevicia e inhumanidad que los caracterizan, anuncien sus ‘paros armados’ y amenacen a las poblaciones de distintas partes del país con atacarlas si no cumplen con las restricciones ilegales que imponen arbitrariamente, y otra muy distinta es que las Fuerzas Militares y de Policía no tengan la suficiente capacidad, preventiva y reactiva, para evitar que esas facciones criminales cumplan con sus cometidos.

Lo ocurrido con el ‘paro armado’ de las disidencias de las Farc en Caquetá y Putumayo, sobre todo en las áreas circundantes de las vías fluviales, así como con el ‘paro armado’ de esta semana desarrollado por el Eln en todo el país, es de extrema gravedad.

Más de cien acciones armadas, atentados, hostigamientos, bloqueos viales, afectación de infraestructura y otros actos de terrorismo, incluyendo el asesinato de por lo menos cuatro policías y un civil (la cifra podría ser mayor) no se puede calificar como una simple “escaramuza”, tal cual lo señaló ayer, en una declaración por demás polémica y huidiza, el ministro del Interior.

Los ataques en Cali y el hostigamiento por varias horas al municipio de Buenos Aires (Cauca) son acciones violentas de alto calado. De hecho, hace muchos años no se registraba un intento de ‘toma guerrillera’ de esas características tan violentas e indiscriminadas como la ocurrida en el poblado del suroccidente del país, una parte del cual quedó destruida. Se debe resaltar la labor valiente de los 18 policías que repelieron a los subversivos, incluso ante la demora en la llegada de los refuerzos castrenses.

Lo que resulta innegable es que las deficiencias en la estrategia de seguridad y orden público, así como las polémicas e improductivas medidas tomadas al amparo de la política de ‘paz total’ tienen una responsabilidad directa en la forma en que el Estado ha perdido capacidad para controlar el territorio, en donde ahora la población está victimizada y a merced de los grupos guerrilleros, bandas criminales de alto espectro y demás organizaciones de delincuencia común y organizada. Una triste y muy peligrosa realidad.