

Campaña presidencial: ahora sí
* El conc


/ENS
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Lunes, 9 de Marzo de 2026
De acuerdo con los resultados de la Gran Consulta, registrados en la jornada electoral de ayer, ahora sí puede decirse que comenzó en firme la campaña por la presidencia de la República 2026-2030. Nadie dudaría, ciertamente, de que la magnífica exposición lograda por la senadora y candidata Paloma Valencia, con 3.227.722 respaldos, no solo la hace la mujer más votada en la historia de Colombia en este tipo de eventos, sino que la pone en tierra derecha para disputar, ya como aspirante oficial, un lugar de privilegio en la primera vuelta presidencial, a llevarse a cabo en cerca de tres meses.
Si a ello se suma, además, el buen desempeño de Juan Daniel Oviedo, con 1.254.228 votos y quien quedó en segundo lugar en la Gran Consulta, se cumpliría con la idea que se tenía de una política viable para disputar la jefatura del Estado. A nadie escapa, en ese sentido, que un tiquete presidencial entre los dos personajes -Valencia para la presidencia y Oviedo en la vicepresidencia- no solo haría justicia a los resultados de las urnas, sino que es una fórmula complementaria y propia del cambio y la renovación que se ha dejado ver del querer popular expresado ayer dentro de los votantes del centro a la derecha y también de cara a la candidatura izquierdista del Pacto Histórico, encabezada por el senador Iván Cepeda.
De hecho, la Gran Consulta sumó 5.845.699 votos, una cifra superior al registro obtenido en la consulta popular de 2022 entre el hoy presidente Gustavo Petro y su vicepresidenta, Francia Márquez (5.584.758 respaldos válidos). Poco sirvió, pues, que desde ciertas cúpulas partidistas se invitara a no votar por la Gran Consulta con el fin de impedir ese hecho político que, sin embargo, terminó consagrándose efectivamente. De suyo, la votación de Valencia más que duplica la obtenida por Cepeda en la consulta interna de la izquierda, realizada en octubre pasado. En la misma vía, la totalidad del resultado de la Gran Consulta ayer dobla a la votación registrada por el Pacto Histórico hace unos meses. Lo cual significa, palabras más, palabras menos, que la viabilidad de la candidatura de Valencia ha quedado patentada.
No menos hay que señalar, justamente, que el grupo de precandidatos inscritos en la Gran Consulta continúa siendo prenda de garantía para un buen gobierno. Si bien no obtuvieron los primeros lugares en la jornada dominical se mantienen al aire como los hacedores de la nueva política. Es decir, una ajena a la corrupción reinante, enemiga de la destrucción institucional, con una política social adecuada, pleno sentido de las realidades económicas del país y la idoneidad que exige la recuperación del territorio y la seguridad nacionales. Por tanto, nadie dudaría tampoco de que en Juan Manuel Galán, Juan Carlos Pinzón, Vicky Dávila, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria, David Luna y Mauricio Cárdenas hay protagonistas de primer orden en las nuevas realidades políticas que se otean en el horizonte. Unidad, unidad, unidad, es la consigna. Y mucho trabajo por venir en aras de mantener y acrecentar el camino de la esperanza que ellos mismos han abierto.
Por otra parte, es de mencionar que como quedó conformado el Senado de la República muy pocas posibilidades existen de aprobar una Asamblea Nacional Constituyente demoledora, como la que pretende el Pacto Histórico. Además, si bien este fue el partido más votado en la corporación senatorial, dado el influjo gubernamental de toda índole que tenía tras de sí, el Centro Democrático recuperó su lugar preminente y con 17 curules es la punta de lanza de coalición contra la anarquía, al igual que lidera en la Cámara de Representantes. Un resultado de primer nivel, si se entiende que su jefe, el expresidente Álvaro Uribe, hace unos meses estaba en las malas y ahora es uno de los grandes triunfadores de la jornada electoral.
Al contrario, salta a la vista el mal ejercicio de los partidos tradicionales, en especial, el conservador, que dilapidó sus mayorías en la ambivalencia política. No menos ocurrió lo mismo con los partidos del siguiente escalafón, donde el llamado pabellón de los “quemados” ilumina el escenario. Queda por saberse el camino que tomarán en la justa presidencial. En todo caso su llamado a no votar las consultas terminó afectándolos. De otro lado, sometidos a las divisiones internas no es claro su futuro ni en este tema ni en su posterior desenvolvimiento en el Congreso. En tanto, en el siguiente nivel, el Movimiento Salvación Nacional, respaldando a Abelardo de la Espriella, se estrena con 4 curules en el Senado (y un buen desempeño en Cámara) y la coalición del MIRA alcanzó a sacar la cara con cinco escaños, mientras las listas de Roy Barreras y “Fico» Gutiérrez se desplomaron.
Fue, pues, una jornada pacífica en que Colombia pudo confirmar su talante democrático, aunque con una votación más baja de lo que se esperaba. Cumplida esta primera etapa, ahora, con nuevos actores y otros hechos políticos, como el de la Gran Consulta, viene la carrera de fondo por la presidencia.


