Pereira, Domingo 12 de Julio de 2020.-
EDITORIAL
Periódico-Ciberoespacial www.notieje.com
Cubriendo los Cinco Continentes
Director-Fundador
Luis Alberto Figueroa
T.P. 0222 del Ministerio de Educación Nacional

Las vicisitudes de las historias contemporáneas del país e incluso de la que se remonta a la independencia y al siglo XIX han hecho que dentro de la institucionalidad colombiana las Fuerzas Militares, y en particular el Ejército, tengan una presencia permanente en la sociedad y un peso mayor que muchas otras que, en una democracia «pacifica», deberían tener más relevancia.
El estado de Derecho en Colombia ha estado sometido siempre a graves embates, tanto desde fuera de la legalidad guerrillas, paramilitares, carteles de narcotráfico y las alianzas,entre ellos como desde dentro del propio sistema, corrupción política, narcopolítica , justicia paralizada , captura de la administración por parte de clanes y el Ejercito ha tenido que lidiar con ambos.
Tanto los enemigos externos como los agentes internos le han generado estragos.
Durante décadas sus uniformados oficiales, suboficiales y soldados fueron sometidos a pruebas de resistencia de una dureza impropia de una sociedad civilizada .
Los efectos entre sus integrantes no solo fueron, en miles de casos , la pérdida de la vida misma, sino graves e imperecederas secuelas de orden psicológico, económico y moral.
Agravadas por golpes demoledores al honor militar y a la moral de la tropa por los recurrentes escándalos de corrupción, de todo tipo, entre sectores de la oficialidad.
En otras palabras, si los ataques de los grupos ilegales externos fortalecen el sentimiernto de apoyo y solidaridad con las Fuerzas Militares, sus irregularidades internas pulverizan ese vinculo con la sociedad.
Y si lo que se revelan son hechos de suma gravedad como los «Falsos Positivos » o los crímenes de abuso sexula contra menores de edad por parte de uniformados en servicio, el golpe es demoledor para la legitimidad y confianza de la institución castrense.




