nuestra juvenil Pereira
Por:Luis García Quiroga2022-08-31422


Cuando se aproximaba la celebración del Centenario, el poeta Luis Carlos González elogió el juvenil pasado de nuestra ciudad. Hoy, Pereira tiene el compromiso futurista de buscar el rumbo promisorio hacia el bicentenario.
El próximo año, nuestra amada ciudad cumplirá 160 años desde la refundación, palabra apropiada, porque cuando Cañarte y sus amigos llegaron de Cartago, aquí había colonos y palenques. El propio Francisco Pereira Martínez anduvo resguardado por estos lares.
Cuarenta años no son nada en la historia de una ciudad que crece como pocas de las de su edad y tamaño. Y no es únicamente por su estupenda ubicación geoestratégica, sino también, por otros factores sumatorios a su principal activo: la calidad de vida.
En el bicentenario muchos de nosotros no estaremos. Pero aquí está como si aquí estuviera la generación que hizo bella y adelantada la ciudad del Centenario, la que nos legó esta calidad de vida. Si hoy somos el mejor vividero de Colombia, es porque ellos nos lo legaron sin egos ni orillas.
Y si hubiera algo qué proteger e incluso defender con firmeza y decisión, es esta calidad de vida que, además de altamente vulnerable, ofrece preocupante deterioro y pocos planes para garantizarla.
Claro que son múltiples los factores adversos que van desde las corrientes migratorias desplazadas por la violencia y la pobreza, hasta cierto debilitamiento de nuestras instituciones, pasando por la sensible crisis del secular liderazgo que en otrora tuvo la ciudad.
La calidad de vida de la ciudad, con todo lo que significa, no es un intangible. Muchos ciudadanos expresan profunda preocupación por la suerte de la revisión legal del Plan de Ordenamiento Territorial -POT- intranquilidad que se extiende al otro lado del viaducto, cuyo destino como conurbación, prende alertas, pues allí hace más de 20 años no tienen POT.
Sería un acierto, si en la próxima campaña electoral por las alcaldías de Pereira y Dosquebradas nos enfocáramos en exigirles a todos los candidatos, programas y políticas públicas para asegurar la calidad de vida en el territorio.
Pereira y Dosquebradas requieren de alcaldes o alcaldesas visionarios, con enorme capacidad administrativa y de gestión, honestidad total, sentido de pertenencia, carácter y autonomía política.
Somos conscientes de la admiración que Colombia tiene por Pereira. Y siguen llegando familias de distintas partes del país elogiando la calidad de vida y los atributos humanos de los pereiranos. Nos halaga, pero nos preocupa porque el reto de tener una sociedad solidaria, es aún mayor.
Pereira siempre fue la ciudad de las oportunidades para quienes aquí llegaron. Ahora debería serlo para quienes tenemos el privilegio de habitarla y disfrutarla.




