LUO EN EE.UU.. l intolerancia, el odio y quién sabe que más móviles oscuros truncaron dos vidas en Minnesota.

      Comentarios desactivados en LUO EN EE.UU.. l intolerancia, el odio y quién sabe que más móviles oscuros truncaron dos vidas en Minnesota.
Museos en Minnesota (EEUU) - EVE Museos + Innovación

La violencia, el ataque aleve y brutal contra la vida, aunque pueda tener ecidas motivaciones, no es azote exclusivo de una patria u otra.

Minnesota y, en general, la sociedad de Estados Unidos no salen del asombro por el atentado del sábado pasado en Minneapolis, cometido por un individuo que, disfrazado de policía, llegó hasta la residencia de la representante demócrata a la Cámara Melissa Hortman, de 55 años, y la asesinó a tiros a sangre fría, al igual que a su esposo. Al parecer, el asesino atacó también al senador por el mismo estado, John Hoffman, y a su esposa, quienes por fortuna se recuperan en un hospital.

Hay consternación y repudio, como es natural. La intolerancia, el odio y quién sabe qué más móviles oscuros truncaron dos vidas. Melissa Hortman era una mujer valiosa, una abogada, doctora en jurisprudencia, con maestría en administración pública, y había hecho una brillante carrera, en especial en el Parlamento, elegida en 2004, donde comenzó como becaria, hasta llegar a ser presidenta de este organismo legislativo. Fue aguerrida y querida. Y deja un trabajo amplio y reconocido en obras para su estado. Además de ser la principal autora de la norma estatal de energía solar. Y, paradojas de la vida, de apoyar sin reservas las políticas de control a las armas. Esas que le quitaron la vida en forma miserable, posiblemente con un detonante político.

Melissa Hortman era una mujer valiosa, una abogada, doctora en jurisprudencia, con maestría en administración pública, y había hecho una brillante carrera, en especial en el Parlamento

Así lo calificó el gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien dijo que el ataque fue “por motivos políticos”. No se puede olvidar que allí también hay una gran polarización donde el presidente Trump y varios de sus adversarios no miden adjetivos. Y las palabras incendiarias, ya se sabe, crean un ambiente peligroso, pues exacerban los odios hasta límites insospechados.

Por lo pronto, lideres políticos llaman a la unidad y la defensa democrática. Y, claro, a que haya justicia. Es lo menos que puede pasar