Foto: Juan Diego Cano – Presidencia


El mandatario explicó los alcances del estudio de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, y aseguró “solo queda la mejor opción posible» que es subterranizar un tramo.
Si la Alcaldía de Bogotá acepta modificar el diseño, la nación asume “los riesgos»; si no, solo aporta los $14 billones a que se comprometió.
Bogotá, D.C., 12 de marzo de 2024
El Gobierno del Cambio dejó en manos de la Alcaldía Mayor de Bogotá la soterrización del tramo de la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) que va de la estación Antonio Nariño hasta la calle 72 por el borde orientas (carrera 13).
El presidente Gustavo Petro junto al ministro de Transporte, William Camargo, explicaron en rueda de prensa los alcances del estudio que realizó la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI) que aplicó la metodología ‘beneficio-costo’.
Ese análisis indica que soterrar ese tramo “representa mayores beneficios para los bogotanos, en términos de tiempos de viaje, emisiones contaminantes, siniestralidad, desarrollos inmobiliarios e impacto urbanístico», señaló.
En su intervención, el mandatario aseguró: “yo espero que la Alcaldía haga un análisis, no político, sino en términos del costo y beneficio de la ciudad para que podamos llegar a un acuerdo. El costo beneficio da una mejor relación en términos de beneficio si se subterraniza desde Antonio Nariño hasta Calle 72 por la carrera 13″.
En el estudio de la SIC se señala que “de haber continuado con la PLMB subterránea hasta la calle 127, los ahorros en tiempos de viaje totalizarían para los próximos 30 años un ahorro de $11,2 billones, mientras que la alternativa elevada solo permite ahorros por $3,9 billones».
Dice que “ajustar un diseño mixto subterranizado y elevado, a diferencia de la infraestructura exclusivamente elevada, permitiría mayor liberación de espacios públicos para el disfrute de los ciudadanos, así como infraestructura para circulación vehicular y ahorros en tiempos de viaje, que se verían reflejados en $6,9 billones en beneficios económicos y sociales, con base en la evaluación a 30 años».
Para el jefe de Estado, “esta es la mejor opción para que Bogotá pueda desarrollar el mejor proyecto posible para los próximos 150 años», pues realizar estos cambios en el diseño “no impacta el proceso constructivo en curso, que actualmente se concentra en el borde occidental, entre la Caracas y el patio taller de Bosa».
El presidente Petro aseguró que, si la Alcaldía Mayor acepta esta modificación de diseño de la PLMB, la nación asume “los riesgos» en referencia al modelo financiero con que se estructuró el proyecto. Pero, de lo contrario, “la Nación sólo entrega $14 billones corridos a tiempo presente, y punto. El resto es cuenta de Bogotá, así es como está el contrato, luego si hay un riesgo, tiene que asumirlo a Bogotá», sentenció.
De acuerdo con la explicación del ministro Camargo, el documento de la SIC sostiene en términos costo/beneficio, “el proyecto subterráneo diseñado por la Alcaldía de Bogotá Humana en 2014 representaba mayor bienestar y calidad de vida a los bogotanos, de haberse materializado en el cronograma establecido».
Entre los beneficios de ese proyecto estaban: liberar espacio en superficie, reducir tiempos, costos y consumos de energía, mejorar la seguridad, minimizar los efectos ambientales y generar un impacto positivo en el entorno urbanístico.
El Presidente calificó de “botadera de plata» la decisión de pasadas administraciones distritales de hacer el metro elevado por la avenida Caracas “por un prurito que hace prácticamente inútil el proyecto, porque no le va a disminuir a las personas los tiempos de viaje».
Explicó que si el metro fuera subterráneo y no elevado, ya no habría necesidad de hacer los 50 metros que separan a la carrera 13 de la Caracas con la calle 72 para seguir de forma subterránea hacia Suba. “Eso es media perder media hora (de viaje). Ese es un hecho negativo», dijo.
El mandatario admitió que hacer la PLMB subeterránea “era la mejor opción, pero se la tiraron», entonces ahora queda “la mejor opción posible» que es la de subterranizar el tramo de la estación Nariño a la calle 72.
“Los números indican que el Distrito debe recapacitar, lo que hemos tenido en estos años es una decisión política no técnica», aseguró, y recordó que la obra tiene un retraso de tres años.
“Él (Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá) al final podrá decir que estas son decisiones de políticas; si se mantiene el prejuicio de pensar que subterranizar un metro es hacer ‘petrismo’, pues creo es un prejuicio completo, porque en realidad subterrarizar es lo que hacen las ciudades modernas, y es la mejor opción para Bogotá», concluyó el jefe de Estado.



