LEGALIZARON EL ASESINATO DE INOCENTES EN COLOMBIA. Por: Rubén Darío Franco Narváez -Escritor, periodista-.

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Miércoles 28 de julio 2021. Animado por el Orador Motivacional, canadiense  Brian Tracy. Columna del comunicador Social Periodista Rubén Darío franco  Narváez Presidente de Periodistas de Risaralda PRI. Las metas por escrito

LA CULTURA DE LA MUERTE

Por: Rubén Darío Franco Narváez.

La cultura de la muerte le sigue ganando la carrera a los defensores de la vida en Colombia.
La verdadera causa justa de la vida, así lo nieguen algunos, está en las Manos de Dios.
Con la despenalización de aborto hasta la semana 24 de embarazo, denominada como decisión histórica de la Corte Constitucional, se desconoce la protección de Dios y se aprueba la pena de muerte para inocentes en el vientre de sus madres.
¿En qué queda el Preámbulo de nuestra Constitución? donde reza textualmente: “El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida…”
Entonces… se derriba el Artículo 11 del Capítulo 1 de los Derechos fundamentales: “El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte”.
A favor de la despenalización total del aborto hasta los primeros seis meses de gestación estuvieron: Alberto Rojas Ríos, Antonio José Lizarazo, José Fernando Reyes, Diana Fajardo y el conjuez Julio Andrés Ossa. En contra estuvieron los magistrados Cristina Pardo, Jorge Enrique Ibáñez, Paola Meneses y Gloria Ortiz.
Dedicó este soneto, de mi autoría, a los Magistrados de la Corte Constitucional de Colombia.
ABORTO

¡No me mates!, ¡No me mates por favor! /
¡Quiero vivir!, ¡quiero vivir!, ¡quiero vivir! /
yo te amo, yo soy fruto de tu amor /
tu vida es mi vida y prefiero vivir. /

Aquí estoy dentro de tu cálido vientre /
y tu palpitar indolente sin línea /
asustado por tu consciencia ausente /
sintiendo tu suave corriente sanguínea. /

Mamá: permíteme salir a abrazarte, /
regálame la divina luz del día /
deseo aferrarme a ti y acompañarte /
para amar lo que mi padre no quería. /

¡Mamá, Mamá!, ¡Madre mía, Madre mía! /
yo te amo y te amaré de noche y de día /
por ti borraré tinieblas de la tierra /
para cosechar paz en predios de guerra. /

¿Qué pasa Mamá? ya trazaste mi suerte /
quizás más allá Dios me permita verte. /
Ahora digo adiós a tu rostro de muerte, /
veo que mi vida se va sin comprenderte. /