
LA CALAMITOSA ESCALADA INFLACIONARIA
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
A partir del de octubre el precio del galón de gasolina empezará a subir otra vez.
Esa ya es una decisión tomada, según lo anunció el Ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, acorde en cierta medida con la previsiones dejadas por el gobierno anterior.
Incluso, en lo que resta de este año el valor de este combustible se reajustara mes tras mes en porcentajes, lo que en la otra cara de la moneda ojalá no agudice la inflación ya desbordada y produzca un entretenimiento político al mismo estilo de la imprudente propuesta de aumento del IVA que llevó a los paros y las asonadas del año pasado.
Pero en 2023, si cede la escalada inflacionaria que registra el país que tiene hoy el costo de vida creciendo nada menos que el 10,08% anualizado, los incrementos serán mayores.
Desde luego, como se dijo, habrá que precaver que trasladar toda la carga al común de los colombianos puede tener efectos adversos, para lo cual es necesario, no solo la gradualidad, sino excepciones que a la larga puedan acolchonar la medida en ciertos aspectos determinantes que impidan sus consecuencias dramáticas sobre la carestía y el bolsillo ya deteriorado de los nacionales.
De hecho, en los dos últimos dos meses del gobierno anterior arrancó ese cronograma de reajustes en el precio de la gasolina y ahora la administración del presidente Gustavo Francisco Petro Urrego, debe acelerarlo, ya que la persistencia de la guerra de Ucrania mantiene el precio del barril de petróleo de los 90 dólares.
Por lo mismo, encarecer los combustibles no es un fenómeno exclusivo de Colombia.
Por lo mismo, encarecer los combustibles no es un fenómeno exclusivo del Colombia.
Inclusive, muchas naciones ya procedieron en esa misma dirección, aunque en ciertos casos soportando protestas populares fuertes que llevaron a los gobiernos a reversar los incrementos.


