LA LECTURA ESTÁ EN LA ETABILIZACIÓN DE LA MONEDA ESTADOUNIDENSE.-

      Comentarios desactivados en LA LECTURA ESTÁ EN LA ETABILIZACIÓN DE LA MONEDA ESTADOUNIDENSE.-
HISTORIA DEL COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS DE COLOMBIA. – Notieje.com
Precio del dólar HOY domingo 2 de noviembre 2025: Peso registra pérdidas  durante el primer fin de semana del mes | MARCA México

viernes, 17 de Enero de 2026.-

* La calentura está en la estatizaci

La revaluación del dólar ocurrida esta semana ha puesto sobre el tapete el “deber ser” de su precio, es decir, ¿cuál debería ser su verdadero valor en pesos? Por supuesto, un dólar acorde con la fortaleza y estabilidad de la economía nacional es lo ideal. O sea, que no fluctúe por otras razones, como, por ejemplo, el impacto por vía de enormes monetizaciones crediticias, fruto de la actual escalada del endeudamiento estatal, o fenómenos exógenos al aparato productivo

En su trayectoria irregular, hace un par de años la cotización del dólar tocó el umbral de los cinco mil pesos, producto, por un lado, de las estridentes declaraciones gubernamentales del momento y, de otro, por el paulatino impacto de una corrosiva reforma tributaria que hizo perder confianza en la economía y en el país. Desde entonces ha intentado buscar su “justo precio” en el mercado, pese a que en la época no pocos celebraron el mayor valor de la divisa.

En los últimos tiempos su cotización se puso por debajo de la cuota de los cuatro mil pesos, aun bastante antes de las maniobras crediticias gubernamentales para financiar el desbocado e irresponsable gasto público. De hecho, durante múltiples semanas de 2025 la cotización se estabilizó en la franja de los tres mil setecientos pesos. Ahora, con la monetización crediticia señalada, algunos llegaron a pensar que su importe llegaría a la línea de los tres mil quinientos pesos. Que, por lo pronto, no ha ocurrido, con una tasa representativa entre los tres mil seiscientos y tres mil setecientos pesos, más o menos en la misma tendencia previa.

Salta a la vista, sin embargo, que el “paraíso” artificial que, a la bulla de los cocos, se configuró para las exportaciones hace un tiempo, con un dólar por las nubes, ha ido recuperando normalidad gradualmente. Un escenario de devaluación excesiva, como el que se llegó a tener con el dólar a cinco mil pesos, produce traumas económicos, al igual que lo hace una apreciación postiza por intempestivas incidencias en el reducido mercado cambiario colombiano. No obstante, una moneda apreciada con base en la confianza de la economía y el menor riesgo país es parte sustancial de la política apetecible de una “moneda sana” y equilibrada. En ese sentido, los términos que tradicionalmente se usan de revaluación o devaluación sirven para describir el momento, pero no para intentar políticas estables y de largo plazo, aparte de la oscilación natural del dólar en el mercado.       

about:blank

Justamente, Colombia ha adolecido de tener una moneda relativamente fuerte, al estilo de la que se llegó a registrar a mediados del siglo pasado, casi equiparándose con el dólar. A nadie escapa que ello produce menores presiones inflacionarias, preserva el poder adquisitivo, abarata la importación de tecnología de punta, aminora el precio de los bienes y servicios al consumidor, disminuye el costo abrumador de los insumos agrícolas, fomenta la movilidad y el turismo, morigera el impacto de la deuda externa, aumenta el patrimonio de las reservas internacionales, en fin, multiplicidad de aspectos positivos. Pero que, al mismo tiempo, deben necesariamente sujetarse a una adecuada balanza comercial y, en particular, a la idea poco extendida en Colombia de que el impulso a las exportaciones no se logra por vía de la devaluación, sino en aras de la innovación, capacitación, modernización de la infraestructura, manejo propicio de la política energética, estímulos crediticios y ensanche de los mercados internacionales.

Desde luego, el problema central que hoy palpita, en materia del dólar, es el agudo traumatismo causado en el país por cuenta de la estatización y el presupuesto nacional tomado de caja menor para el derroche y la politiquería. De ahí la obsesión fiscalista o el temerario desborde del endeudamiento estatal.

En todo caso, una vez saneado en el próximo gobierno (no continuista) el exabrupto de haber tomado las políticas públicas con el único fin de extender un Estado, no solo ineficiente, parasitario y mal orientado, sino claramente impagable y, por tanto, en la quiebra permanente, podrá pensarse en un dólar ajustado a la tesis económica elemental de la “moneda sana”. Que no será, por descontado, con una economía asediada por todas partes y tomando, día a día, decisiones gubernamentales por sorpresa y a garrotazo limpio.