

En los últimos dos años han sido capturados al menos cinco extranjeros que, desde el país, negociaban los envíos de cocaína a Europa y Estados Unidos. Desde 2022, información de inteligencia reveló su relación con grupos criminales como el Clan del Golfo.
Entre Bogotá y Trieste (Italia) hay 9.459 kilómetros de distancia que se cruzan en un vuelo de 16 horas. Ese es el recorrido que durante años han hecho algunos de los cargamentos de droga negociados entre las mafias italianas y organizaciones criminales colombianas, como el Clan del Golfo. Envíos aéreos de cocaína que entre 2021 y 2022 alcanzaron las 9.5 toneladas, según la Policía, alimentando el negocio ilegal de las mafias en Italia y atizando la guerra en los territorios cocaleros de Colombia.
Los nombres de los encargados de fraguar esos negocios cada vez se han hecho más conocidos: alias Dollarino, Massimo Gigliotti, Luigi Belvedere y otros que hacen parte de una importante lista de capos capturados en el país en el último año.
La más reciente, el 18 de marzo, fue la captura con fines de extradición de Emanuele Gregorini, conocido con el alias de Dollarino y buscado en 196 países por medio de una circular roja de la Interpol. Este hombre, que evadía a las autoridades haciéndose pasar como turista en Cartagena, es señalado por como el líder del denominado Sistema Mafioso Lombardo, una red criminal de la que hacen parte al menos tres organizaciones de la mafia italiana: Camorra, Cosa Nostra y ‘Ndrangheta.
El hombre, quien tendrá que responder en Italia por los delitos de tráfico de drogas, asociación criminal mafiosa, amenazas, extorsión y tráfico ilícito de armas, negociaba el envío de cocaína hacia Europa desde los puertos de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.
Alias Dollarino ya había sido capturado en 2020 en Roma (Italia), pues las autoridades le seguían la pista por ser uno de los líderes del Clan Moccia de Afragola, una organización criminal aliada al Sistema Mafioso Lombardo, con redes de tráfico de cocaína, compra de armamento y lavado de activos en Europa y América Latina, según la Policía.
Desde 2023 estaba prófugo, hasta que la Policía colombiana, autoridades del Reino Unido, el Núcleo Investigativo de los Carabineros de Milán y el Servicio de Cooperación Internacional del Ministerio del Interior de Italia tuvieron pistas de que estaba en Cartagena. Se hospedaba en distintos hoteles a los que llegaban cada día hasta cuatro trabajadoras sexuales, un dato que fue clave para seguirle la pista y capturarlo.
El 21 de octubre de 2024 cayó en Medellín otro capo italiano: Gustavo Nocella, conocido con el alias de Ermes, principal enlace de los clanes Rinaldi-Formicola, Amato-Pagano y De Micco con grupos criminales en Colombia. Agentes de inteligencia le hicieron seguimiento a una mesa de billar, su afición, hasta que dieron con uno de los lujosos apartamentos que arrendaba por hasta $25 millones en el sector de El Poblado, en la capital antioqueña.
Según las investigaciones, coordinaba el envío de buques y veleros cargados con cocaína desde Colombia, hacia Ámsterdam (Países Bajos) y, de allí, hasta Nápoles (Italia). Tenía circular roja de Interpol, por el delito de participación en conspiración criminal para el tráfico de drogas.
Cuatro días después, el 25 de octubre, con la Operación Caronte, hubo otro golpe a la mafia. En Medellín capturaron a Luigi Belvedere, un narcotraficante líder de la mafia Camorra, buscado por 196 países. Según las autoridades, este hombre compraba la cocaína de organizaciones criminales de Suramérica y la enviaba a Nápoles, Caserta, España, Alemania y Países Bajos.
Las autoridades italianas lo consideraban como uno de los fugitivos más peligrosos del país, hasta que la publicación de una foto del capo posando en la tumba de Pablo Escobar, en Medellín, dio pistas de su ubicación. Tras su captura, inteligencia de la Policía frustró un plan de la mafia para liberarlo; le habrían ofrecido $3.000 millones al Clan del Golfo para ejecutar ese rescate.
En 2023 también hubo otro golpe a la ‘Ndrangheta. En Barranquilla, el 30 de noviembre de ese año, la Dijín de la Policía e Interpol capturaron a Gigliotti Massimo, requerido por la justicia italiana por los delitos de tráfico de droga a nivel internacional y asociación criminal. El enclave de su negocio era Milán (Italia), hasta donde hacía llegar la droga que camuflaba desde Colombia en barcos.
En 2022 las autoridades ya habían desarrollado un primer operativo contra esa mafia en Colombia, en el que capturaron a 38 personas e incautaron 4.3 toneladas de cocaína. Fue entonces cuando la Direzione Investigativa Antimafia de Italia (DIA) reveló los nexos entre esa mafia y el Clan del Golfo, para negociar la droga producida en Colombia.
A la lista de los capos italianos capturados se suman otros dos sujetos que, sin ser ciudadanos de ese país, llegaron hasta Colombia para mover los hilos del negocio del narcotráfico. Reynaldo Pérez Palacio, un panameño conocido en el mundo del crimen como alias Rey, fue capturado en un hotel de Chapinero, en Bogotá. Era señalado de mover toneladas de cocaína desde Colombia, por Panamá, hacia Estados Unidos y Europa.
El 28 de febrero de este año, en Barranquilla, fue capturado Namoussi Mounir, alias de Mou. Un ciudadano belga, buscado por las autoridades de Bélgica y Reino Unido por liderar el Cartel de los Balcanes, la red de importación responsable de la mitad de la cocaína que llegaba desde Suramérica a España, Serbia, Italia, Croacia, Dubai, Alemania y Turquía.
Finalmente, al estilo de don Corleone, en El padrino, Giovanni Motisi, el último capo de la Cosa Nostra, habría muerto en una clínica de Cali, el pasado mes de febrero, por un cáncer. Medios italianos registraron la noticia; pero a la fecha no ha sido posible verificarlo, pues era prófugo de la justicia y tenía una identidad falsa. Motisi había sido condenado a cadena perpetua y estaba en la lista de fugitivos de “máxima peligrosidad” desde 1998.
No es claro cómo habría llegado a Colombia, las autoridades tenían pesquisas de que se escondía en Agrigento (Sicilia), pero nunca lograron verificarlo. Solo hasta 2024 la Policía italiana difundió el “nuevo rostro” del mafioso, elaborado con un sistema de envejecimiento fisonómico progresivo para visualizarlo a sus 66 años, la edad a la que este capo, que corrió con una suerte distinta a la de los otros italianos dedicados al tráfico de drogas, habría muerto en Colombia.
THE FALL OF THE ITALIAN BOSSES WHO PULL THE RINGS OF DRUG TRAFFICKING IN COLOMBIA.
In the last two years, at least five foreigners have been captured from Colombia, negotiating cocaine shipments to Europe and the United States. Since 2022, intelligence information has revealed their links with criminal groups such as the Clan del Golfo.
Between Bogotá and Trieste (Italy), there are 9,459 kilometers of distance, a 16-hour flight away. This is the route that some of the drug shipments negotiated between Italian mafias and Colombian criminal organizations, such as the Clan del Golfo, have traveled for years. According to police, cocaine shipments by air reached 9.5 tons between 2021 and 2022, fueling the illegal mafia business in Italy and fueling the war in Colombia’s coca-growing territories. The names of those responsible for orchestrating these deals have become increasingly well-known: aliases Dollarino, Massimo Gigliotti, Luigi Belvedere, and others are part of a long list of drug lords captured in the country in the last year.
The most recent, on March 18, was the capture for extradition purposes of Emanuele Gregorini, known by the alias Dollarino and wanted in 196 countries under an Interpol red notice. This man, who evaded authorities by posing as a tourist in Cartagena, is identified as the leader of the so-called Lombardo Mafia System, a criminal network comprising at least three Italian mafia organizations: Camorra, Cosa Nostra, and ‘Ndrangheta.
The man, who will face charges of drug trafficking, mafia criminal association, threats, extortion, and illicit arms trafficking in Italy, negotiated the shipment of cocaine to Europe from the ports of Cartagena, Barranquilla, and Santa Marta.
Alias Dollarino had already been captured in 2020 in Rome, Italy, as authorities were tracking him as one of the leaders of the Moccia de Afragola Clan, a criminal organization allied to the Lombard Mafia System, with cocaine trafficking, arms purchases, and money laundering networks in Europe and Latin America, according to police.
He had been a fugitive since 2023, until the Colombian police, British authorities, the Investigative Unit of the Carabinieri in Milan, and the International Cooperation Service of the Italian Ministry of the Interior received leads indicating he was in Cartagena. He was staying in various hotels where up to four sex workers arrived each day, a key piece of information in tracking and capturing him.
On October 21, 2024, another Italian drug lord was arrested in Medellín: Gustavo Nocella, known by the alias Ermes, the main link between the Rinaldi-Formicola, Amato-Pagano, and De Micco clans and criminal groups in Colombia. Intelligence agents tracked a pool table, his hobby, until they found one of the luxurious apartments he rented for up to $25 million in the El Poblado neighborhood of the Antioquia capital.
According to investigations, he coordinated the shipment of ships and sailboats loaded with cocaine from Colombia to Amsterdam (Netherlands) and, from there, to Naples (Italy). He had an Interpol red notice for participating in a criminal conspiracy to traffic drugs.
Four days later, on October 25, Operation Charon struck another blow to the mafia. Luigi Belvedere, a leading drug trafficker in the Camorra mafia, wanted in 196 countries, was captured in Medellín. According to authorities, he purchased cocaine from criminal organizations in South America and sent it to Naples, Caserta, Spain, Germany, and the Netherlands.
Italian authorities considered him one of the country’s most dangerous fugitives until the publication of a photo of the kingpin posing at Pablo Escobar’s tomb in Medellín gave clues to his whereabouts. After his capture, police intelligence thwarted a mafia plot to free him; they reportedly offered the Gulf Clan $3 billion to execute the ransom.
In 2023, another blow was dealt to the ‘Ndrangheta. In Barranquilla, on November 30 of that year, the Dijín police force and Interpol captured Gigliotti Massimo, who was wanted by Italian authorities for international drug trafficking and criminal association. The base of his business was Milan, Italy, where he transported the drugs he smuggled from Colombia by boat.
In 2022, authorities had already conducted their first operation against this mafia in Colombia, arresting 38 people and seizing 4.3 tons of cocaine. It was then that the Italian Anti-Mafia Investigative Directorate (DIA) revealed the links between this mafia and the Gulf Clan to trade drugs produced in Colombia.
Adding to the list of captured Italian bosses are two more individuals who, without being citizens of that country, came to Colombia to pull the strings of the drug trafficking business. Reynaldo Pérez Palacio, a Panamanian known in the criminal world as alias Rey, was captured in a hotel in Chapinero, Bogotá. He was accused of moving tons of cocaine from Colombia through Panama to the United States and Europe.
On February 28 of this year, Namoussi Mounir, alias Mou, was captured in Barranquilla. A Belgian citizen, he was wanted by authorities in Belgium and the United Kingdom for leading the Balkan Cartel, the import network responsible for half of the cocaine arriving from South America to Spain, Serbia, Italy, Croatia, Dubai, Germany, and Turkey.
Finally, in the style of Don Corleone in The Godfather, Giovanni Motisi, the last Cosa Nostra boss, reportedly died in a clinic in Cali last February from cancer. Italian media reported the news; however, to date, it has not been possible to verify it, as he was a fugitive from justice and had a false identity. Motisi had been sentenced to life in prison and had been on the «highly dangerous» fugitives list since 1998.
It is unclear how he arrived in Colombia; authorities had suspected he was hiding in Agrigento (Sicily), but were never able to verify it. It wasn’t until 2024 that the Italian police released the mobster’s «new face,» created using a progressive facial aging system to depict him at 66, the age at which this kingpin, who suffered a fate unlike other Italian drug traffickers, reportedly died in Colombia.




