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Jueves 24 de febrero 2022 – Día Internacional del Carnaval.
El 24 de febrero se inicia el Carnaval, una festividad llena de colores, diversión y alegría que se celebra en varias partes del mundo.
En el año 590 d.C. el papa Gregorio reconoció oficialmente la fiesta pagana del Carnaval, con la condición de que el Miércoles de Ceniza se purifiquen los pecados cometidos durante estas fiestas.
El Carnaval es una celebración estrechamente ligada a la Semana Santa y a la Cuaresma Cristiana. Es una fecha variable que depende del calendario lunar, ya que el inicio del Carnaval tiene lugar el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la Cuaresma.
El Miércoles de Ceniza es el 2 de marzo de 2022, por tanto, el comienzo del Carnaval es el jueves 24 de febrero de 2022, conocido como «jueves lardero».
Atendiendo el reto de varios amigos: crearé una fábula –cada día- del mes de febrero 2022.
SONRÍA, SONRÍA, SONRÍA… CON AMOR Y ALEGRÍA, AGRADECIÉNDOLE A DIOS CADA SEGUNDO DE VIDA.
Jueves 24 de febrero 2022 – Día Internacional del Carnaval.
LA BURRA PAGANA Y EL BURRITO SAGRADO. Por: Rubén Darío Franco Narváez.
La burra pagana se hizo famosa mundialmente por ser la reina de todos los festivales. Excelente bailarina y buena amante.
El burrito sagrado se ganó el aprecio espiritual de todos los creyentes en Dios.
En un empedrado camino de la vida dolorosa, se toparon los équidos. La burra pagana, rebuznando regocijadamente, dijo: “Yo vivo muy bueno, de fiesta en fiesta y me dejó montar por el que quiera. Tengo 27 años y me quedan 13 de vida. Seguiré divirtiéndome de fiesta en fiesta”.
-El burrito sagrado, con roznido amoroso, respondió: “Me parece que estás desperdiciando tus 40 años de existencia; ya perdiste 27 y prometes desperdiciar los 13 restantes”. Agregó: “Por mi parte, yo soy el burrito más feliz del mundo. Me dedicó a llevar sobre mis lomos a los más necesitados. Tengo 39 años 11 meses y 30 días de existencia. Y, hoy jueves 24 de febrero a las 3 de la tarde, me condecoran con hermosos mantos de oro para transportar, en medio de palmas, al Redentor del Mundo”.
No hablaron más: La burra pagana siguió su camino de fiesta en fiesta y el Burrito Sagrado cumplió con su destino, antes de viajar a la perpetuidad.
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