LA BRUTAL UERRA QUE SE VIVIO EN GAZA ESTA SEMANA DESATÓ UN NUEVA OLA DE INDIGNACIÓN.

      Comentarios desactivados en LA BRUTAL UERRA QUE SE VIVIO EN GAZA ESTA SEMANA DESATÓ UN NUEVA OLA DE INDIGNACIÓN.
Gaza: Muchas empresas se benefician con la destrucción de la vida palestina  | Noticias ONU

La brutal guerra que se vive en Gaza levantó esta semana una nueva ola de indignación. El detonante fue el doble ataque al hospital Nasser, el principal de la ciudad de Jan Yunis. Al menos 20 personas perdieron la vida, entre ellas personal médico y cinco reporteros. Ambos hechos –el bombardeo de un hospital y el asesinato de periodistas– revisten extrema gravedad y han sido duramente censurados por la comunidad internacional.

Los periodistas que fueron víctimas de este ataque hacen parte de casi 280 asesinados durante el conflicto, según cifras extraoficiales. Se trata de una calamidad para el oficio de la prensa, que merece un rechazo enérgico y categórico desde todos los frentes. Es necesario seguir insistiendo en que Israel, el agresor en la gran mayoría de estos casos, evite provocar más muertes de civiles, de personal médico y humanitario y de reporteros, que no son sus enemigos en esta guerra. Es indispensable exigir al gobierno de Netanyahu que garantice que no volverán a ocurrir hechos de esta naturaleza, así como que los responsables sean investigados y, de hallarse culpables, debidamente judicializados.

Este tipo de acciones socavan cada día más el respaldo a la causa israelí, cuya legitimidad se agota en proporción directa al número de civiles e inocentes que perecen en sus operativos. Sin que esto le reste, por supuesto, responsabilidad al grupo terrorista Hamás, cuyos atentados el 7 de octubre de 2023, así como la negativa a entregar a los rehenes aún en su poder, provocaron el conflicto.

Entre otros señalamientos, Israel ha sido acusado por la ONU de provocar una hambruna en Gaza, un crimen de lesa humanidad. El asesinato de reporteros refuerza ante la opinión pública la idea de que se busca exterminar a los testigos de estos horrores para que no puedan mostrárselos al mundo. Proteger a los periodistas no es una concesión: es una obligación que el derecho internacional impone y que los Estados deben acatar sin excusas.