

El huracán Melissa, considerado el más potente en el Atlántico en casi un siglo, ha dejado una estela de destrucción tras su paso por el Caribe. El fenómeno tocó tierra el martes en Jamaica y Haití, provocando la muerte de al menos 30 personas en Haití y 19 en Jamaica, además de causar graves daños en Cuba. Con vientos que alcanzaron los 295 km/h, Melissa avanzó con fuerza hacia Bermudas, generando alarma en toda la región.
La magnitud del desastre ha sido atribuida en parte al cambio climático, que intensificó la fuerza del huracán. Las autoridades meteorológicas han señalado que Melissa alcanzó la categoría 5, convirtiéndose en la tormenta más poderosa en tocar tierra en Jamaica en los últimos 90 años. Las imágenes de casas destruidas, carreteras colapsadas y comunidades inundadas reflejan el impacto devastador que ha tenido en la vida de miles de personas.
En Cuba, varias provincias como Santiago y Granma sufrieron daños severos. Las inundaciones persisten en zonas vulnerables, mientras los equipos de emergencia trabajan para restablecer servicios básicos. En República Dominicana y Panamá también se reportaron víctimas mortales, aunque en menor número. La situación ha movilizado a gobiernos regionales que han prometido ayuda humanitaria urgente.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó que Melissa se ha debilitado y se dirige hacia el noreste de Estados Unidos y Canadá, donde se espera que se transforme en un ciclón extratropical. Sin embargo, las autoridades advierten que las lluvias intensas y los vientos podrían seguir causando estragos en las próximas horas.
Este evento ha reavivado el debate sobre la preparación de los países caribeños ante fenómenos extremos. Expertos insisten en la necesidad de reforzar infraestructuras, mejorar los sistemas de alerta temprana y adoptar políticas más agresivas frente al calentamiento global. Melissa no solo ha dejado víctimas, sino también una lección urgente sobre la vulnerabilidad climática de la región.
English version
Hurricane Melissa devastates the Caribbean, nearly 50 dead
Hurricane Melissa, deemed the most powerful Atlantic storm in nearly a century, has left a trail of destruction across the Caribbean. The storm made landfall Tuesday in Jamaica and Haiti, causing at least 30 deaths in Haiti and 19 in Jamaica, along with severe damage in Cuba. With winds reaching 295 km/h, Melissa surged toward Bermuda, triggering widespread alarm.
The scale of the disaster has been partly attributed to climate change, which intensified the hurricane’s strength. Meteorological authorities confirmed Melissa reached Category 5, becoming the strongest storm to hit Jamaica in the past 90 years. Scenes of destroyed homes, collapsed roads, and flooded communities reveal the devastating impact on thousands of lives.
In Cuba, provinces like Santiago and Granma suffered extensive damage. Flooding continues in vulnerable areas as emergency crews work to restore basic services. The Dominican Republic and Panama also reported fatalities, though fewer. Regional governments have pledged urgent humanitarian aid to support recovery efforts.
The U.S. National Hurricane Center reported that Melissa has weakened and is heading toward the northeastern United States and Canada, where it is expected to become an extratropical cyclone. Authorities warn that heavy rains and strong winds may still cause damage in the coming hours.
This event has reignited debate over Caribbean nations’ preparedness for extreme weather. Experts stress the need to strengthen infrastructure, improve early warning systems, and adopt more aggressive policies against global warming. Melissa has left not only victims but also an urgent lesson about the region’s climate vulnerability.


