



HASTA CUANDO LAS FUERZAS ARMADAS Y LA POLICÍA TIENEN QUE AGUANTAR.
POR . LUIS ALBERTO FIGUEROA – LUALFI –
TARJETA PROFESIONAL 0222 EXPEDIDA POR EL MINISTERIO DE EDUCACION NACIONAL.
Los miembros de la fuerza pública tienen que aguantarse que todo el mundo le pinte la cara sin que sus miembros puedan hacer algo para defenderse, para hacerse respetar, para cumplir con sus obligaciones y garantizar la vida de los personas residente en el país y para no ser motivo de burla y respeto.
Ya no solo los policías que tienen con los brazos cruzados que dejare atacar de los supuestos estudiantes de la Universidad Nacional, o de los delincuentes de primera línea; o los soldados que tienen que salir con la cola entre las patas de un poblado cualquiera por orden del grupo armado que hace presencia y es amo del territorio; sino también batallones enteros que tienen que dejarse cercar y someter por una guardia campesina al servicio de una de las organizaciones criminales que gozan de los beneficios del cese al fuego.
Da dolor de patria ver como un batallón compuesto por cien soldados profesionales, entrenados para enfrentar los grupos ilegales dotados de todos los elementos necesarios para la confrontación armada, tienen que dejarse humillar, manosear y maltratar por una manada de campesinos que defienden los intereses de las ionizaciones criminales.
Lo que ha pasado con los soldados del Guaviare, tiene que obligar a revisar el cese al fuego y los beneficios a las disidencias de “Calarcá”, y la decisión de mantener maniatado al ejército.


