DE QUEDA PARA MENORES DE EDAD.
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 EXPEDIDA POR EL MINISTERIO DE
EDUCACIÓN NACIONAL.
Una iniciativa propuesta desde la campaña de Juan Carlos Botero, que consiste en evitar que los menores de edad estén expuestos estos a factores de riesgo en las calles, se está trabajando con autoridades como Bienestar Familiar, que van a apoyar todo el proyecto.
La idea es que en el documento también aparezca la colaboración de la comisaría de Familia, Personería municipal, y la policía de infancia y adolescencia, para trabajar en común y llevar a cabo un buen proceso, porque lo que quiere el alcalde es garantizar que las cosas se hagan bien.
Lo que más queremos con respecto al toque de queda para niños, niñas y adolescentes es bajar un poco el índice de desorden social que hay en el municipio, porque es muy amplio.
Implementando estas herramientas para poder que a futuro podamos trabajar en la Virginia el tema de turismo, diferente q lo que se presenta hoy que son res, cantinas, trago, drogadicción y prostitución.
Queremos atacar le problema a través de un plan de choque con decretos y el no consumo de sustancias psicoactivas en los entornos saludables, dijo Botero.
L idea del alcalde Mauricio Salazar Peláez, es camiar un poco con la educación y decretos .
Para hacer realidad este proyecto,, el alcalde deberá elaborar un documento o decreto p el cual posee las facultades legales.
Luego será radicado y posteriormente compartirlo al Concejo.


![Dies Domini Domingo 16 de. julio de 2023. POR EL PADRE (Pacho), FRANCISCO GILBERTO ARIAS ESCUDERO, PARROCO DE LA IGLESIA LA VALVANERA DE <PEREIRA COLOMBIA SUR AMÉRICA, COLUMNISTA INTERNACIONAL DEL PERIÓDICO CIBERESPACIAL WWW.NOTIEJE.COM CUBRIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER SISTEMA EL PLANETA SOLAR. SOLAR. Lectura del santo evangelio según san Mateo Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.Les habló mucho rato en parábolas:-«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron.El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta.El que tenga oídos que oiga.»[Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:-«¿Por qué les hablas en parábolas?»Él les contestó:-«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: "Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure."¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.Lo sembrado en zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.]Palabra de Dios.ReflexiónAl terminar el relato de la parábola del sembrador, Jesús hace esta llamada: “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Se nos pide que prestemos mucha atención a la parábola. Pero, ¿en qué hemos de reflexionar? ¿En el sembrador? ¿En la semilla? ¿En los diferentes terrenos?Tradicionalmente, los cristianos nos hemos fijado casi exclusivamente en los terrenos en que cae la semilla, para revisar cuál es nuestra actitud al escuchar el Evangelio. Sin embargo, es importante prestar atención al sembrador y a su modo de sembrar.Es lo primero que dice el relato: “Salió el sembrador a sembrar”. Lo hace con una confianza sorprendente. Siembra de manera abundante. La semilla cae y cae por todas partes, incluso donde parece difícil que la semilla pueda germinar. Así lo hacían los campesinos de Galilea, que sembraban incluso al borde de los caminos y en terrenos pedregosos.A la gente no le es difícil identificar al sembrador. Así siembra Jesús su mensaje. Lo ven salir todas las mañanas a anunciar la Buena Noticia de Dios. Siembra su Palabra entre la gente sencilla que lo acoge, y también entre los escribas y fariseos que lo rechazan. Nunca se desalienta. Su siembra no será estéril.Desbordados por una fuerte crisis religiosa, podemos pensar que el Evangelio ha perdido su fuerza original y que el mensaje de Jesús ya no tiene garra para atraer la atención del hombre o la mujer de hoy. Ciertamente, no es el momento de “cosechar” éxitos llamativos, sino de aprender a sembrar sin desalentarnos, con más humildad y verdad.No es el Evangelio el que ha perdido fuerza humanizadora, somos nosotros los que lo estamos anunciando con una fe débil y vacilante. No es Jesús el que ha perdido poder de atracción. Somos nosotros los que lo desvirtuamos con nuestras incoherencias y contradicciones.El Papa Francisco dice que, cuando un cristiano no vive una adhesión fuerte a Jesús, “pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”.Evangelizar no es propagar una doctrina, sino hacer presente en medio de la sociedad y en el corazón de las personas la fuerza humanizadora y salvadora de Jesús. Y esto no se puede hacer de cualquier manera. Lo más decisivo no es el número de predicadores, catequistas y enseñantes de religión, sino la calidad evangélica que podamos irradiar los cristianos. ¿Qué contagiamos? ¿Indiferencia o fe convencida? ¿Mediocridad o pasión por una vida más humana?La fuerza del evangelioLa parábola del sembrador es una invitación a la esperanza. La siembra del Evangelio, muchas veces inútil por diversas contrariedades y oposiciones, tiene una fuerza incontenible. A pesar de todos los obstáculos y dificultades y aun con resultados muy diversos, la siembra termina en cosecha fecunda que hace olvidar otros fracasos.Los creyentes no hemos de perder la alegría a causa de la aparente impotencia del reino de Dios. Siempre parece que «la causa de Dios» está en decadencia y que el Evangelio es algo insignificante y sin futuro. Y, sin embargo, no es así. El Evangelio no es una moral ni una política, ni siquiera una religión con mayor o menor porvenir. El Evangelio es la fuerza salvadora de Dios «sembrada» por Jesús en el corazón del mundo y de la vida de los hombres.Empujados por el sensacionalismo de los actuales medios de comunicación, parece que sólo tenemos ojos para ver el mal. Y ya no sabemos adivinar esa fuerza de vida que se halla oculta bajo las apariencias más apagadas o descorazonadas.Si pudiéramos observar el interior de las vidas, nos maravillaríamos ante tanta bondad, entrega, sacrificio, generosidad y amor verdadero. Hay violencia y sangre entre nosotros, pero está creciendo en muchos hombres el anhelo de una verdadera paz. Se impone el consumismo egoísta en nuestra sociedad, pero cada vez son más los que descubren el gozo de una vida sencilla y del compartir. La indiferencia parece haber apagado la religión, pero son muchos los corazones donde se despierta la nostalgia de Dios y la necesidad de la plegaria.La energía transformadora del Evangelio está ahí trabajando a la humanidad. La sed de justicia y de amor seguirá creciendo. La siembra de Jesús no terminará en fracaso. Lo que se nos pide es acoger la semilla. Dar la vuelta a nuestra vida como una dura y difícil tierra que es preciso remover para que reciba y haga fructificar la siembra de Dios.¿No descubrimos en nosotros mismos esa fuerza que no proviene de nosotros y que nos invita sin cesar a crecer, a ser más humanos, a transfigurar nuestra vida, a edificar unas relaciones nuevas entre las personas, a vivir con más transparencia, a abrirnos con más verdad a Dios?José Antonio Pagola.](https://www.notieje.com/wp-content/uploads/2023/05/4b74323998e1bf800bdb14295ee816a6_400x400-150x150.jpeg)

