Sesenta y tres días lleva la cuarentena decretada po el Gobierno Nacional como estrategia para detener la amenaza del covid-19.
Fue un decisión afortunada y oportuna que se traduce en buenos resultados, a pesar de las más de 600 personas fallecidas y los más de 17.000 mil contagiados en todo el país
La ampliación de esas medidas en Colombia ha sido precedida de consultas y reomendaciones de autoridades sanitarias, académicas y científicas, acompañada por la actuación decidida de las autoriades .
Además , ha contado con el respaldo y la intervención de miles de personas del sector de la salud, de fucionarios encargados de la seguridad y, ante todo, del acatamiento de la inmensa mayoría de los colombianos.
La enumeración de sectores afectados es mucho más grande.
Es toda la sociedad, son los derechos a la salaud mental, al trabajo, a la libertad de locomoción que están siendo afectados de manea cada vez más grave por una causa superior , de la defensa a la vida de la nación.
Pero el aspecto más preocupante es la situación de las finanzas públicas, a las cuales se les ha exigido un esfuerzo enorme en materia de subsidios, aportes, estímulos y gastos dirigidos a atender la emergencia y su impacto en la sociedad.
Es claro que el covid-19 llegó para quedarse, el riesgo de contagio sigue latente y las vacunas tardarán unos meses en llegar.
Es hora entonces de actuar con responsabilidad y cuiado pero con decisión para retomarl actividad que necedsitmos.