Por:Luis García Quiroga2022-07-202322


Es normal que quien ejerce gobierno y además tiene vocación de poder, políticamente intente conservar la posición de mando en cuerpo ajeno o como mínimo no perder participación en la cosa pública.
No hacerlo, es perder vigencia, relevancia y protagonismo asumiendo un alto riesgo de desaparecer del mapa político.
A pesar de las normas que prohíben la participación en política de los servidores públicos, nuestro sistema político-electoral-burocrático está diseñado para que los funcionarios hagan política porque de eso viven, lo llevan en la sangre y así funciona el Estado.
Es inevitable que un alcalde o gobernador direccione o sea consultado sobre el destino del sector político que lo llevó al poder. Algunos son frenteros y lo hacen sin recato. Otros son discretos y ofrecen garantías, pero en ambos casos hay un interés claro en conservar posiciones de poder.
Lo demás es hipocresía, no obstante que, aunque tener poder signifique una ventaja, no implica que sea suficiente para ganar una elección, para lo cual también habrá otros candidatos. Entre quienes quieren ser gobernador, por ahora, están Juan Diego Patiño, Steven Cárdenas, Daniel Silva, Juliana Enciso, y Álvaro Arias.
En el caso para alcaldía de Pereira, la gente ya identifica afinidades entre el alcalde Maya y algunos de los concejales que aspiran a ser ungidos candidatos del partido liberal que orienta el senador Juan Pablo Gallo.
Igual sucede en la gobernación de Risaralda. Se sabe que Israel Londoño, Carlos Jairo Bedoya, Leonardo Gómez y Javier Darío Marulanda, todos muy cercanos al gobernador Víctor Manuel Tamayo, formaron parte inicial de la baraja y si quieren aspirar, deben renuncian a sus cargos.
La fecha límite para hacerlo es el 28 de octubre de 2022, o sea, un año antes de las elecciones regionales del 28 de octubre de 2023, de lo contrario, según el artículo 30 numeral 3 de la Ley 617 queda inhabilitado: Quien dentro de los doce (12) meses anteriores a la fecha de la elección haya ejercido como empleado público, jurisdicción o autoridad política, civil, administrativa o militar, en el respectivo departamento (…)
Ya se bajó de su aspiración Carlos Jairo Bedoya, asesor del gobernador en proyectos y regalías. Se rumora que lo mismo hará el médico Javier Darío Marulanda.
El “Equipo del sentimiento” tiene gobernador y candidatos, pero no tiene fuerza parlamentaria.
En todo caso, la clave está en la capacidad de organización y en demostrar vocación de poder. De lo contrario, ninguna fuerza política podría estar en el juego electoral. Lo demás es cuestión de estrategia, de coyuntura y de tiempo.

