El fracaso del Soat

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Motos pagan por Soat 4 veces menos de lo que deberían pagar por su nivel de accidentalidad. Mientras carros familiares pagan 10 veces más para cubrir ese subsidio.

Quién es el nuevo ministro de Transporte, Guillermo Reyes? | EL ESPECTADOR

18 de agosto de 2023share

Los accidentes de motos graves se están volviendo, lamentablemente, pan de cada día en Medellín. Lo ocurrido el viernes pasado es alarmante: al mediodía ya habían perdido la vida tres personas en choques de motociclistas en distintos sitios de Medellín.

Incluso, en una trágica coincidencia, dos de ellos murieron a la misma hora (10:50 de la mañana): uno, en la vía de la Ayurá, a la altura del hospital Manuel Uribe Ángel, y otro en la Autopista Norte, a la altura de la Feria de Ganado. En lo que va corrido del año han fallecido más de 160 por choques de moto.

Este registro nos sirve de contexto para hablar del chicharrón en el que se ha convertido el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat). A finales del año pasado, el entonces ministro de Transporte, Guillermo Reyes, anunció una rebaja del 50% en este seguro para motos con cilindraje menor a 200 centímetros cúbicos y taxis, entre otros. La medida, se suponía, debía llevar a que más motos compraran este seguro que tenía para ese entonces un escandaloso índice de evasión del 80%.

En su momento criticamos la decisión por ser una medida fiscalmente irresponsable e incoherente con el discurso del presidente Gustavo Petro. En ese momento se entendió como una jugada para evitar –cueste lo que cueste– una marcha que estaba programada para aquellas épocas. El anuncio se hizo sin evidencia alguna de que al rebajar a la mitad los precios, automáticamente rebajaría también la evasión del Soat por parte de los motociclistas, que componen cerca de la mitad del parque automotor del país.

El tiempo parece habernos dado la razón. Según datos del Registro Único Nacional de Tránsito (Runt), al cierre del primer semestre de este 2023, más de 6 millones 700 mil motos no compraron el Soat. Es decir, el 78% de las motos del país siguen circulando sin el Soat. Comparado con el dato de evasión para el primer semestre del año anterior, no solo se falló en la misión de disminuir el número de motos que no pagaban Soat, sino que además el dato aumentó: a junio de este año teníamos 300 mil motos más que el año pasado andando por el país sin seguro obligatorio.

Lo más complejo es que dar esa ganga, no solo no va a resolver el problema de motos sin seguro, sino que es una decisión populista que le resultará muy costosa al país: le cuesta al erario alrededor de 2 billones de pesos, cerca del 10% de lo que se estima que se va a recaudar con la reforma tributaria tramitada en el Congreso el año pasado.

La decisión además fue, a todas luces, contradictoria. Se decidió focalizar los recursos del Estado en un subsidio que, además de agravar el déficit de un ramo de aseguramiento ya en crisis, era totalmente incoherente con el discurso de transición energética y conciencia climática que ha priorizado el presidente Gustavo Petro.

El Soat es un instrumento creado para proteger a las posibles víctimas, para garantizar los recursos para la atención integral de quienes se vean afectados por un accidente de tránsito. Sin embargo, a pesar de sus ideas bienintencionadas, el Soat ha estado de tiempo atrás en crisis por evasión, fraude y altos niveles de siniestralidad, como lo ha explicado en reiteradas ocasiones Fasecolda.

Por cada $100 que recibe una compañía de seguros, esta paga $118 en siniestros del Soat, de ahí el déficit, según cuentas de Fasecolda. Pero si se miran solo las motos, la cifra se agrava: por cada $100 que se recaudan en primas emitidas, se pagan $258 en siniestros. Y el problema es que cada vez parecen ser más los accidentes, según lo mencionamos al inicio.

Considerando que en el 80 % de los accidentes está vinculado un motociclista, se da todo para la tormenta perfecta: los motociclistas pagan por el seguro 3,7 veces menos de lo que corresponde según su accidentalidad, mientras los vehículos familiares pagan un seguro 9,5 veces más caro para cubrir ese subsidio. Aún así, se decidió subsidiar más a los motociclistas.

¿No había una mejor forma de destinar el 10% de los recursos de la reforma tributaria? Los mismos que promovieron una reforma tributaria que decidió incluir “impuestos saludables” a los alimentos -que afectan desproporcionalmente a los más pobres- bajo la tesis que se debían compensar los costos que estos alimentos le causaban al sistema de salud, decidió subsidiar a quienes sobrecargan el mismo sistema con su accidentalidad. Sin siquiera adentrarnos más en mencionar las enormes contradicciones que se encuentran entre esta medida y el discurso ambiental del presidente, en el que se elige incentivar el uso de un medio de transporte contaminante frente a otras posibles alternativas más sostenibles.

El Soat ha sido apenas uno de muchos casos en los que el Gobierno utiliza la salida fácil de girar cheques para aplacar el malestar o para intentar superar problemas graves. ¿Para cuándo la pedagogía? ¿Para cuándo el diseño de políticas públicas que mejoren el diseño de los instrumentos y mejoren el funcionamiento del país?.

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