
LA PATRIA Manizales
El hombre que descubrió a Sergio Alejandro Galván Rey, máximo goleador del fútbol colombiano casi es expulsado de Manizales cuando lo trajo.
El argentino Alfonso el Petiso Núñez fue quien, contra directivos, técnicos y periodistas, creyó en el argentino. Petiso, hábil delantero de la década del 60 en el Unión Magdalena y el Once Caldas, viajó en 1996 a la Plata (Argentina) a visitar a su madre que estaba muy enferma.
Ya para esa época era técnico de las divisiones menores del equipo.
Estaba en La Plata cuando lo llamó la dirigencia del Once para que se fuera a Buenos Aires y contactara al paraguayo Roberto Cabañas, que jugaba con Boca Juniors. Petiso hizo la gestión, averiguó y empezó a hablar con Roberto Cabañas.
Un día por la mañana Petiso compró el diario y se dio cuenta que Boca estaba en Asunción (Paraguay) y que quien le hablaba en Buenos Aires era un charlatán y no Roberto Cabañas.
Llamó a Manizales, les contó a los dirigentes lo que sucedía y les propuso viajar a Tucumán para ver un jugador que le estaba recomendando Guillermo Reinoso, su amigo, técnico de Concepción de Tucumán.
Petiso confiaba en Reinoso, por eso hizo el esfuerzo y viajó en busca del jugador que le habían ofrecido. Vio el partido y quedó encantado con Sergio Alejandro Galván Rey.
Le gustó por hábil, inteligente y técnico: «Le vi detalles muy buenos, cómo se movía de bien en el área, cómo evitaba el choque y la intuición para donde iba la pelota».
Recuerda que le ofrecieron un jugador de Chaco, el equipo rival, muy bueno, pero confío en el que el estaba recomendando su amigo.
Al otro día, Petiso llamó a Jorge Eduardo Toro ¨Caín¨, aficionado, historiador del fútbol, y le dijo que traía un jugador que iba a hacer historia con el Once Caldas. Llegaron a Manizales y cuando le vieron a Galván Rey todo fue incredulidad.
En medio del chaparrón de críticas que ambos aguantaron, dos personas los respaldaron: Jorge Eduardo Villegas (gerente general) y Martín Ramírez (gerente deportivo).
De resto, nadie le creía por pequeño, frágil y ausencia goles. Galván Rey no transmitía como jugador de fútbol…»ni las señoras de los tintos la creían», recuerda Petiso.
Fue un periodo duro porque el muchacho no rendía desde el 28 de enero de 1996, cuando debutó.
Le hizo un gol al Pereira, nada más, pero el técnico Orlando Restrepo tampoco le creía. Hasta lo alcanzaron a sacar del equipo profesional, le anunciaron su salida y lo mandaron a la segunda categoría.
En esos días Petiso tuvo que volver a suelo argentino y Galván Rey se quedó solo en Manizales. Un día lo llamó y le contó que le habían pasado la carta de despido, pero que lo habían convocado para el partido con el Cúcuta Deportivo.
Estaba triste.
Todo fue silencio entre ambos hasta después del juego, cuando Galván Rey lo volvió a llamar y le contó que habían ganado 7-0 y que había hecho 5 goles.
Seguidamente, directivos, técnicos, jugadores y periodistas cambiaron de posición respecto al jugador y el Club hizo uso de la opción de compra.



