

Alcalde Char comenzó perdiendo el año:
ENERO SANGRIENTO EN BARRANQUILLA
El burgomaestre pasó arrastrado por promoción automática, pero ahora tiene matrícula condicional. Mientras el Norte se maquilla, el Sur vive entre asesinatos y extorsiones. Garantizan seguridad a los Centro Comerciales, pero se cierran tiendas en los barrios y pequeños negocios en el Centro y la periferia por amenazas.
Por: Carlos Ramos Maldonado
El propio alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, aceptó en los primeros días de este 2025 que en materia de seguridad había perdido el año, como lo anticipó este Medio en su nota del primero de enero (ver: “Primer balance 2024, en 2025: https://n9.cl/alcr9), por lo que ahora tiene “Matrícula condicional”, ya que en lo corrido del primer mes ocurrieron 45 asesinatos en la ciudad, la mayoría bajo la modalidad de sicariato motorizado y por causas desconocidas (la policía dice repetitivamente que investiga los móviles), sin contar heridos ocasionados ni incluir la casi igual lista de muertos entre el Área Metropolitana y el resto del departamento del Atlántico, donde los otros alcaldes y el mismo Gobernador tampoco se quedan muy atrás responsablemente.
Ya ni sorprende que mientras se escribía esta nota, noche de la Candelaria, habían ocurrido entre ayer y hoy cinco asesinatos, que proyecta un promedio superior al 12% con respecto al año anterior.


Tanto es la crisis, que ahora los artesanos y hacedores del carnaval, incluidos otros oficios populares, como la mueblería y la picotería, muestran temor porque la extorsión ha tocado sus puertas:
“Llegan en motos y hasta a pie, y nos dicen que si no pagamos cerremos el negocio y los talleres, y si denunciamos, que nos atengamos a las consecuencias”, dijo un artesano del Suroriente cuyo nombre quiso mantener en reserva. “Me gustaría ver al alcalde en la Zona Negra o en Las Gardenias atendiendo en persona este conflicto urbano”, concluyó.
Menos micronegocios, mayor informalidad y desempleo en la Ciudad
Lo peor es que la espiral de la mafia, el macro y microtráfico y la corrupción siguen campantes, se dice a vox populi, sin que los ciudadanos despierten, porque el maquillaje, el Junior y el Carnaval nos tienen anonadados, es una opinión pública.
Se sabe que la informalidad supera el 55% de la economía local, según datos del final 2024, y el desempleo no baja del 10%, lo que se convierte en caldo de cultivo para que muchos jóvenes migren a la desesperanza, al desespero y la delincuencia, mientras el impuesto de seguridad se gasta en inversiones ligt (como enseñar a bailar cumbia con maestros cachacos, por ejemplo) o en proteger estratos altos sin pensar en la inversión social popular o en atreverse a fortalecer cultura ciudadana o estrategias de paz urbana, como se ha hecho en otras capitales.
Las tiendas de las esquinas, que se convertían en los clubes sociales bajos las sombras arboleas, han desaparecido, y la cantidad de panfletos amenazantes que cunden en los barrios hacen que la gente le tenga miedo a la noche, sin protección policial, mientras las motos con parrilleros rondan como dueños de las calles.


El abogado Arturo García, reconocido experto en materia de seguridad ciudadana, dice que “con esta situación, se puede esperar en cada momento lo que sea”, y muestra unas estadísticas aún más preocupantes en todo el Departamento: «Nuevamente observamos el espectáculo de horror, de lágrimas, de abrazos de solidaridad entre vecinos y familiares, y no es posible dejar de decirlo así cuando el mes de enero de 2025 ha terminado con un total de 96 muertes violentas en lo que corresponde al Departamento del Atlántico».


«¡Oh, muerte, dónde está tu victoria!», dijo Arturo García en su columna de opinión para impactonews.co (Foto cortesía)
Y el Representante a la Cámara por el Atlántico, Germán Gómez, dice al respecto que en la Ciudad existe una guerra silenciosa y una administración sin rumbo:
“La crisis de seguridad en Barranquilla ha dejado de ser un problema aislado para convertirse en una tragedia cotidiana. La ciudad, antes reconocida por su dinamismo económico y su pujanza, hoy se encuentra atrapada en una guerra silenciosa y sin cuartel que cobra la vida de los más humildes y deja en evidencia la falta de respuestas efectivas por parte de la administración local”, opina.
“Pero la seguridad no se soluciona solo con uniformados. Está demostrado que reducir la pobreza y la desigualdad es clave para frenar la violencia. Sin embargo, este enfoque ha sido ignorado por la actual administración, que prioriza los megaproyectos de infraestructura sobre el bienestar y la vida de los ciudadanos. Barranquilla necesita un modelo de ciudad que priorice la vida, no el cemento”.


Germán Gómez, representante a la Cámara Atlántico
Lo incómodo, aún más, es que de parte de las autoridades tanto administrativas como de policía no hay pronunciamientos, y se dice que “se iniciaron investigaciones”, pero las “ollas” siguen hirviendo y ya ni siquiera los maestros llegan seguros a sus colegios, ocurriendo, además, desplazamientos internos y hasta gentrificación, y no se puede decir que “si no te gusta el peto, te devuelvo la plata”. Ni siquiera se puede pregonar la Palabra de Dios en algunas Iglesias.



