A partir de hoy, Gran Bretaña será el epicentro hacia donde se dirigen los ojos y los oídos del mundo occidental.
Al iniciar el uso de una vacuna contra el covid-19, uno de los países más golpeados por la pandemia s convierte en el escenario de lo que puede ser el final de una de las peores amenazas para la humanidad de la vida moderna.
Para Gran Bretaña será un esfuerzo descomunal y desafiante en materia logística el de vacunar a por lo menos veinte millones de personas a la mayor brevedad, es decir, meses.
Con lo cual y si tanto el esfuerzo como la vacuna producida por los laboratorios Pfizer y BioNTech tienen éxito, la humanidad podrá empezar a respirar con mayor tranquilidad, luego de un año de tragedias, víctimas, crisis, encierros, y golpes de ciego causados por un virus invisible al ojo humano y letal para muchos de los contagiados.
Entre tanto, el mundo debe reconocer sus limitaciones para anticipar amenazas como el coronavirus, y aguarda que los resultados de esa vacunación tengan los alcances que se esperan, mientras otros grandes laboratorios se preparan para entregar las suyas.
Es la solución.
Providencial si se quiere, que la humanidad espera con impaciencia para detener una tragedia que la estremece y poder superar un momento inesperado y dramático causado por el reto de la naturaleza en la época de la tecnología y el conocimiento.