

Pereira, Sábado 14 de Noviembre de 2020
EDITORIAL-CUAL ES EL ENEMIGO
Periódico Ciberespacial www.notieje.com
Cubriendo los Cinco Continentes
Europa, Asia, América, Oceanía y África
Director-Fundador
Luis Alberto Figueroa
T.P.0222 del Ministerio de Educación Nacional
Catorce toneladas de cocaína incauta das en la Costa Caribe; nueve confiscadas simultáneamente en siete departamentos del país; un semisumergible con dos mil kilos del alcaloide detenido en aguas del pacífico nariñense; 1604 kilos de clorhidrato de coca descubiertos en contenedores en el Puerto de Buenaventura.
Esos datos corresponden a algunos operativos realizados en el mes de octubre por las autoridades y demuestran el origen de uno de los mayores problemas que padece Colombia.
Es el narcotráfico que no da tregua y es la razón principal de la violencia que tanto daño hace en el suroccidente colombiano, en el Valle del cauca y en Cali.
Lo real es que en lugar de disminuir, el narcotráfico sigue ganando terreno en Colombia como lo demuestran las 171.000 hectáreas sembradas de coca o los miles de kilos de marihuana que caen a diario en el valle y Colombia.
Con 51% de los cultivos ilícitos en el suroccidente del país y con el Pacífico como el corredor de exportación principal, es fácil deducir que la capital del valle es el epicentro desde donde se muevan los negocios más importantes y que ahí está la razón del aumento en sus índices de criminalidad y del incremento en el número de homicidios.
Por ello elñ narcotráfico no se puede seguir enfrentando sin entender el daño que causa.
Hay que acabar con los cultivos ilícitos utilizando los mecanismos más eficaces como las autoridades lo hicieron antes, llevar la ley a las regiones donde las mafias se imponen, exigir de nuevo la colaboración internacional, porque no se puede olvidar que los argumentos incautados y los que nunca se decomisan, son para el consumo de países desarrollados.
Con un negocio de tal tamaño, tan lucrativo y con consecuencias tan funestas para Colombia y en particular para el Suroccidente, la discusión no debe centrarse en si se permiten o no las fumigaciones aéreas, o si, como lo hacen ver desde la capital de la República.



