Colombia enfrenta hoy un desequilibrio fiscal y una trayectoria económica inestable, lo que ha llevado a economistas a proponer que el país recupere una dinámica “aburrida”. Este modelo implicaría un crecimiento lento pero constante, con disciplina presupuestaria y señales claras de estabilidad. Esa transformación se busca lograr a mediano plazo para restaurar confianza y evitar crisis recurrentes.
Volver a una economía estable no significa eliminar las urgencias sociales, sino fortalecer los cimientos macroeconómicos. Al mantener un déficit moderado y reglas presupuestarias creíbles, el país puede sostener programas sociales sin endeudarse de forma insostenible. El desafío está en hacer ese curso sin frenar la recuperación ni postergar las demandas sociales.
El consumo ha sido hasta ahora una de las principales palancas del crecimiento, mostrando que los hogares sostienen la actividad. Pero esta dependencia implica riesgos: sin impulso inversor y productividad, el crecimiento podría agotarse. Sectores como la industria, la construcción y la innovación deben asumir un rol más central para que la economía no dependa solo del gasto de consumo.
La propuesta de retornar a una economía menos volátil exige consenso político y ajuste estructural. Reformas tributarias eficientes, mejor administración del gasto y fortalecimiento institucional son claves para sostener esta estabilidad. Si Colombia logra caminar ese sendero “aburrido”, podría evitar altibajos extremos y aspirar a un crecimiento más duradero y proporcional.
English version
Colombian economy: why it needs to become “boring” again
Colombia now faces fiscal imbalance and economic instability, prompting economists to suggest the country return to a “boring” model—slow but steady growth under fiscal discipline and predictable policies. The goal is to rebuild confidence and avoid recurring crises.
A stable economy doesn’t mean ignoring social needs, but rather reinforcing macroeconomic foundations. By maintaining a moderate deficit and a credible budget framework, Colombia could support social programs without unsustainable debt. The challenge lies in doing so without stalling recovery or neglecting urgent needs.
Consumption has been one of the main engines of growth, showing that households are propping up activity. But such dependence carries risks: without stronger investment and productivity gains, growth could weaken. Sectors like industry, construction, and innovation must play a bigger role so that the economy doesn’t rely solely on consumption.
Returning to a less volatile economic path requires political consensus and structural reform. Efficient tax reform, better spending management, and institutional strengthening are essential to sustain stability. If Colombia can walk this “boring” route, it may avoid extreme swings and aim for more durable, balanced growth.


