



El Día Internacional del Hombre se celebra el 19 de noviembre cada año, por iniciativa del profesor estadounidense Thomas Oaster, director del Centro de Estudios Masculinos en la Universidad de Misuri-Kansas.
Esta fecha se ha popularizado mucho en los últimos años, como una reivindicación de lo masculino, no exento de polémica. Te explicamos el origen de este día, por qué se celebra y muchos datos interesantes sobre el Día del Hombre.
Cada momento es una oportunidad para sonreírle a la vida. SONRÍA… SONRÍA… SONRÍA… CON AMOR Y ALEGRÍA, AGRADECIÉNDOLE A DIOS: CADA SEGUNDO DE VIDA. –RUDAFRA.
MINICUENTO 2019- RUDAFRA. “FERLEY: RUGE COMO UN LEÓN DEFENDIENDO SU MANADA”
Era un día nublado en Pereira, miércoles 19 de noviembre de 2025. La brisa fresca traía consigo el aroma del café recién cosechado, y dentro de un salón amplio donde se celebraba la reunión del Club de Leones Pereira Monarca, José Ferley Henao Ospina se preparaba para hacer lo que más le apasionaba: servir a su comunidad.
José Ferley había crecido bajo las atentas miradas de su madre, Rosario Ospina Maya, y su padre, Neftali Henao Echeverri. Desde pequeño, aprendió que el privilegio era un regalo que cargaba con responsabilidad. Sus padres siempre enfatizaron la importancia de la educación, y él nunca decepcionó sus expectativas, convirtiéndose en un ingeniero agrónomo reconocido. Su viaje lo llevó lejos de casa, cruzando fronteras para compartir sus conocimientos sobre cultivos sostenibles en Ecuador y Venezuela. Cada país visitado, cada estudiante formado, eran pasos hacia un propósito mayor que lo guiaba: la incansable búsqueda de un mundo mejor.
Sin embargo, el legado de su padre no lo dejó en la esfera académica. El fervor político de Neftali despertó en José Ferley la chispa del servicio público. Comenzó su carrera como soldado raso, enfrentándose a adversidades con valentía. Su ascenso a capitán anapista y luego coronel línea verde no fue solo una acumulación de rangos; era la manifestación de su compromiso de hacer de la política un instrumento de cambio. Sabía que, para transformar su entorno, debía pelear tanto en el campo de batalla como en la arena política.
El tiempo pasó, y ahora, convertido en un líder respetado, también encontró en el Club de Leones un espacio para canalizar su amor hacia los demás. Había sido elegido presidente para el periodo 2025-2026, y cada decisión que tomaba iba dirigida a mejorar las vidas de quienes lo rodeaban. En el corazón de su misión estaba la creencia de que el verdadero liderazgo era aquel que se acercaba a la gente, escuchaba sus necesidades y buscaba soluciones.
Mientras los miembros del club se acomodaban en sus sillas, la expectativa crecía. José Ferley sabía que este momento era crucial. Debía inspirar a otros, encender la llama del servicio en cada uno de ellos. Con voz firme, pero llena de ternura, comenzó su discurso:
“Hoy, más que nunca, necesitamos recordar por qué estamos aquí. Servir, servir, servir. No es solo un mantra; es nuestra misión. En un mundo dividido, nuestro deber es unirnos por el bienestar de nuestros semejantes. Cada acción, por pequeña que parezca, cuenta. Cada vida que tocamos hace una diferencia.”
Las palabras resonaron en la sala, tocando corazones y levantando ánimos. A través de su mensaje, José Ferley no solo reafirmó su compromiso, sino que también continuó el legado de sus padres, recordando a todos los presentes la importancia de la empatía y la dedicación.
Mientras cerraba su discurso, una ola de aplausos llenó el lugar. La pasión y el deseo de servir se reflejaban en los rostros de sus compañeros. José Ferley sonrió, sabiendo que, gracias a su influencia, la antorcha del servicio brillaría aún más intensamente en Pereira, y en su camino, él seguiría siendo un faro de esperanza y acción.
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19 de noviembre – Día Mundial del Saneamiento o Retrete / 19 de noviembre – Día Internacional de la Mujer Emprendedora / 19 de noviembre – Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.
[7:49 p.m., 18/11/2025] Ruben Dario Franco Narvaez: MINICUENTO 2019- RUDAFRA. “FERLEY: RUGE COMO UN LEÓN DEFENDIENDO SU MANADA”
Era un día nublado en Pereira, miércoles 19 de noviembre de 2025. La brisa fresca traía consigo el aroma del café recién cosechado, y dentro de un salón amplio donde se celebraba la reunión del Club de Leones Pereira Monarca, José Ferley Henao Ospina se preparaba para hacer lo que más le apasionaba: servir a su comunidad.
José Ferley había crecido bajo las atentas miradas de su madre, Rosario Ospina Maya, y su padre, Neftali Henao Echeverri. Desde pequeño, aprendió que el privilegio era un regalo que cargaba con responsabilidad. Sus padres siempre enfatizaron la importancia de la educación, y él nunca decepcionó sus expectativas, convirtiéndose en un ingeniero agrónomo reconocido. Su viaje lo llevó lejos de casa, cruzando fronteras para compartir sus conocimientos sobre cultivos sostenibles en Ecuador y Venezuela. Cada país visitado, cada estudiante formado, eran pasos hacia un propósito mayor que lo guiaba: la incansable búsqueda de un mundo mejor.
Sin embargo, el legado de su padre no lo dejó en la esfera académica. El fervor político de Neftali despertó en José Ferley la chispa del servicio público. Comenzó su carrera como soldado raso, enfrentándose a adversidades con valentía. Su ascenso a capitán anapista y luego coronel línea verde no fue solo una acumulación de rangos; era la manifestación de su compromiso de hacer de la política un instrumento de cambio. Sabía que, para transformar su entorno, debía pelear tanto en el campo de batalla como en la arena política.
El tiempo pasó, y ahora, convertido en un líder respetado, también encontró en el Club de Leones un espacio para canalizar su amor hacia los demás. Había sido elegido presidente para el periodo 2025-2026, y cada decisión que tomaba iba dirigida a mejorar las vidas de quienes lo rodeaban. En el corazón de su misión estaba la creencia de que el verdadero liderazgo era aquel que se acercaba a la gente, escuchaba sus necesidades y buscaba soluciones.
Mientras los miembros del club se acomodaban en sus sillas, la expectativa crecía. José Ferley sabía que este momento era crucial. Debía inspirar a otros, encender la llama del servicio en cada uno de ellos. Con voz firme, pero llena de ternura, comenzó su discurso:
“Hoy, más que nunca, necesitamos recordar por qué estamos aquí. Servir, servir, servir. No es solo un mantra; es nuestra misión. En un mundo dividido, nuestro deber es unirnos por el bienestar de nuestros semejantes. Cada acción, por pequeña que parezca, cuenta. Cada vida que tocamos hace una diferencia.”
Las palabras resonaron en la sala, tocando corazones y levantando ánimos. A través de su mensaje, José Ferley no solo reafirmó su compromiso, sino que también continuó el legado de sus padres, recordando a todos los presentes la importancia de la empatía y la dedicación.
Mientras cerraba su discurso, una ola de aplausos llenó el lugar. La pasión y el deseo de servir se reflejaban en los rostros de sus compañeros. José Ferley sonrió, sabiendo que, gracias a su influencia, la antorcha del servicio brillaría aún más intensamente en Pereira, y en su camino, él seguiría siendo un faro de esperanza y acción.




