



Lunes 9 de febrero 2026 – DÍA NACIONAL DEL PERIODISTA COLOMBIANO.
LOS DÍAS DEL PERIODISTA SON AYER, HOY Y SIEMPRE
Por: Rubén Darío Franco Narváez.
El maestro Miguel Ángel Bastenier Martínez, referente del periodismo hispano-colombiano, solía decir que el periodista es una suma de todas las cosas que no es: tiene algo de escritor, sociólogo, novelista, historiador y político, sin entregarse por completo a ninguna de esas disciplinas. Bajo esa premisa de versatilidad y compromiso, nos encontramos hoy, lunes 9 de febrero de 2026, celebrando una profesión que desafía las leyes del tiempo.
El periodismo de ayer y el de hoy están vibrantes; el del futuro, sin duda, lo seguirá estando. Esta labor ha resistido el peso de las décadas y los embates traicioneros de sus detractores. El periodismo es, en esencia, inmortal, pues resulta imposible extirparlo del transcurrir cotidiano de la humanidad. Con alas propias, surca los cielos de la vida eterna, guiado por espíritus de luz que lo hacen brillar con tres antorchas fundamentales: veracidad, amor y sabiduría.
En este Día Clásico del Periodista Colombiano, alzamos una «Copa de Amor» llena de «Vino de Gratitud» para brindar por la salud de quienes ejercen este oficio. Recordamos las palabras de Ramón Salaverría Aliaga al distinguir los tres tipos de periodistas: los que tiran del periodismo hacia adelante, los que lo usan solo para ir tirando en la vida, y aquellos que, lamentablemente, lo ejercen solo para «tirar» o destruir. Nosotros celebramos a los primeros.
La historia de Pereira no podría contarse sin el aporte del periodismo. El progreso de nuestra «Querendona» ha sido documentado y, en muchos casos, impulsado por la prensa. Desde los ires y venires de la política y la economía, hasta los hitos en infraestructura, tecnología y proyección mundial, el periodista pereirano ha sido cronista y arquitecto de la identidad local.
En nuestra ciudad, la misión del periodista es clara: publicar con coherencia, ética, conocimiento y responsabilidad social. Es una tarea que la mayoría cumple con creces, superando restricciones impuestas por intereses particulares. Y aunque no faltan los «avivatos» que empañan la imagen del gremio, la reserva moral de la profesión sigue siendo su mayor fortaleza.
Este aniversario es propicio para traer al presente los nombres de aquellos maestros a quienes tuve el honor de rendir reconocimiento antes de su partida a la eternidad. Sus legados son el cimiento de lo que somos hoy: Javier Ramírez González, Rafael Cano Giraldo, Libardo Gómez Gómez, Néstor Cardona Arcila, Nelson Gómez Muñoz, Hernán Castaño Hincapié, Hernando Hoyos Santa, Nicanor Cardona Velásquez, Néstor Cardona Gutiérrez, Silvio Posada Castaño, Daniel Alfonso Benítez Rebellón, Óscar Hincapié Velásquez, Silvio González Mora, Javier Giraldo Neira, Jorge Eliécer Orozco Dávila, Jorge Molina Marulanda, Pedro León Londoño Londoño, Francisco Benítez Villegas, Miguel Álvarez de los Ríos, Abelardo Marín Aristizábal; y, otros más.
Como bien sentenció Tomás Eloy Martínez: “El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un lugar para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”. En esa trinchera del pensamiento y la dignidad, nos mantendremos hoy y todos los mañanas por venir.
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Cada momento es una oportunidad para sonreírle a la vida. SONRÍA… SONRÍA… SONRÍA… CON AMOR Y ALEGRÍA, AGRADECIÉNDOLE A DIOS: CADA SEGUNDO DE VIDA. –RUDAFRA.
Durante este segundo mes del 2026, para completar mi libro 133, seguiré utilizando el AUTOMÁGICO SISTEMA YOYO (Yo pregunto, yo respondo) aunque muchos enreden la piola. –RUDAFRA.
EL PERIODISMO EN COLOMBIA: ¿UNA ESPECIE EN EXTINCIÓN? – Hoy, 9 de febrero de 2026, Colombia celebra el día de quienes tienen la responsabilidad de informar. Sin embargo, más allá de los festejos retóricos, surge una pregunta inquietante y necesaria de Rudafra: ¿Todavía existen periodistas «buenas personas» en Colombia?
La respuesta de Rudafra es una radiografía dolorosa de la crisis que atraviesa el oficio: Lastimosamente muy pocos. La profesión fue borrada en la Constitución de 1991 y reducida al nivel de artes y oficios; hoy, la mayoría es arrastrada por los ríos de los dominantes sin escrúpulos.
EL PESO DE LA DESPROTECCIÓN LEGAL: El análisis de Rudafra nos recuerda un punto de quiebre histórico: la pérdida de la tarjeta profesional y el estatus académico-legal tras la Constitución del 91. Al «desprofesionalizar» el periodismo, se abrió la puerta a una vulnerabilidad técnica y ética. Cuando la labor se reduce a un «oficio» sin el rigor de la responsabilidad civil y ética que exige una profesión titulada, el terreno queda abonado para el oportunismo.
ENTRE LA ÉTICA Y EL PODER – Ser una «buena persona» en el periodismo actual implica resistir a la corriente. Como bien señala la reflexión:
LOS RÍOS DOMINANTES: Muchos han sucumbido a las agendas de los grupos económicos y políticos, convirtiéndose en megáfonos de intereses privados en lugar de ser la voz de la sociedad.
LA ESCASEZ DE INTEGRIDAD: El periodista que mantiene su independencia es hoy una excepción, un navegante solitario que se niega a vender su conciencia por un beneficio inmediato o por el favor de los poderosos «sin escrúpulos».
UN LLAMADO A LA RESISTENCIA: En este 2026, la reflexión de Rudafra no es solo una queja, sino una advertencia. Si son «muy pocos» los que distinguimos como buenas personas, la tarea de la sociedad es identificar, apoyar y proteger a esos pocos.
El periodismo solo recuperará su dignidad cuando los que lo ejercen decidan dejar de ser «arrastrados» por la corriente y vuelvan a la orilla de la veracidad y el humanismo. Ser periodista debe volver a ser sinónimo de ser un guardián de la ética, no un empleado del mejor postor.
«Cuando el periodismo se arrodilla ante el poder, deja de ser información para convertirse en servidumbre».
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EL RESCATE DEL PERIODISTA HUMANO: DE LA CORRIENTE A LA CONCIENCIA
Si bien la realidad nos dice que son «muy pocos» los que resisten, la pregunta que surge de inmediato es: ¿Cómo rescatar la esencia de la «buena persona» en el ejercicio periodístico? Para que el periodista deje de ser arrastrado por los «dominantes sin escrúpulos», debe reconectarse con su propósito original. 1-RECUPERAR LA IDENTIDAD PROFESIONAL -Aunque la ley lo haya reducido a «artes y oficios», el periodista debe autodenominarse —por sus actos— como un profesional de la verdad. La ética no necesita un decreto constitucional para existir; reside en la voluntad del individuo. Ser una «buena persona» en este oficio significa entender que detrás de cada noticia hay un ser humano, no solo una cifra o un clic. 2-LA RESISTENCIA FRENTE AL «RÍO DE LOS DOMINANTES» -Para no ser arrastrado por la corriente de los poderosos, el periodista necesita: Autonomía Intelectual: Estudiar y dudar. La buena persona no es la que obedece, sino la que cuestiona en favor del bien común. / Solidaridad de Gremio: Los «pocos» que quedan deben unirse. La soledad es el caldo de cultivo para la corrupción; la unión ética es el escudo contra el soborno.
3-LA VERDAD COMO ACTO DE BONDAD – Rudafra nos recuerda que la mayoría ha perdido el norte. El rescate comienza cuando comprendemos que informar con honestidad es el mayor acto de caridad social. Una sociedad engañada es una sociedad condenada; por lo tanto, el periodista que se mantiene firme en la verdad está, esencialmente, protegiendo la vida y la dignidad de sus semejantes.
CONCLUSIÓN PARA EL 2026: En este Día del Periodista, la meta no es solo sobrevivir al oficio, sino dignificarlo. Ser una «buena persona» en el periodismo colombiano de hoy requiere una valentía casi heroica. No se trata de ser perfecto, sino de ser incansable en la búsqueda de la justicia.
Que los pocos que aún distinguimos por su integridad sean la semilla de una nueva generación que se niegue a ser «arte y oficio» para convertirse, nuevamente, en la conciencia crítica de la nación.
«El periodismo se rescata desde adentro: cada vez que un reportero dice ‘no’ a una mentira pagada, el honor de la profesión vuelve a nacer».
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CARTA A LOS FUTUROS GUARDIANES DE LA VERDAD: Elegir la integridad en tiempos de corrientes fuertes.
Queridos estudiantes de comunicación y periodismo: Hoy, en el Día Nacional del Periodista, se encontrarán con muchos discursos románticos sobre esta labor. Sin embargo, es mi deber entregarles una verdad más cruda: entrarán a un mundo donde su profesión ha sido legalmente minimizada y donde la corriente de los «dominantes sin escrúpulos» ruge con fuerza para intentar arrastrarlos.
La pregunta que deben hacerse hoy no es cuánto éxito quieren alcanzar, sino: ¿Están dispuestos a ser de esos «pocos» que son, ante todo, buenas personas?
EL DESAFÍO DE LA «BUENA PERSONA» – Ser periodista en la Colombia de 2026 no es solo saber manejar herramientas digitales o narrar historias. Es un acto de resistencia ética. Como han escuchado, la Constitución de 1991 nos dejó en el limbo de los «artes y oficios», pero su dignidad no depende de un papel oficial, sino de su carácter.
No se dejen convertir en mercancía: Habrá momentos donde un «mísero billete» o el favor de un poderoso les pedirá silenciar una verdad o amplificar una mentira. En ese instante, recuerden que su nombre es su único patrimonio real.
Miren a la cara de la sociedad: El periodismo no se hace para los dueños de los medios, sino para la gente. Una buena persona en este oficio es aquella que siente el dolor de su comunidad y lo traduce en información que busca justicia.
NO SE DEJEN ARRASTRAR – El «río de los dominantes» es ancho y parece cómodo, pero desemboca en el olvido y el desprestigio. Ustedes tienen la oportunidad de ser los navegantes que reman en contra de la corriente de la desinformación.
CULTIVEN LA DUDA: No acepten verdades digeridas.
VALOREN LA HUMILDAD: Un periodista que se cree más importante que la noticia ya ha dejado de ser una buena persona.
BUSQUEN REFERENTES DE LUZ: Sigan los pasos de aquellos maestros que, incluso antes de partir a la eternidad, demostraron que se puede vivir del periodismo sin vender el alma.
SU MISIÓN: Colombia necesita periodistas que no solo informen, sino que sanen el tejido social con veracidad. Les deseo que, cuando pasen los años y alguien les pregunte si todavía quedan «periodistas buenos», la respuesta sea un rotundo SÍ, porque ustedes decidieron ser parte de esa honrosa minoría.
Sean valientes, sean humanos y, sobre todo, sean libres. -Rubén Darío Franco Narváez
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Lunes 9 de febrero 2026 – Día Internacional de la Lengua Griega. / 9 de febrero – Día Mundial de la Pizza / 9 de febrero – Día Internacional de la Epilepsia.
ENGLISH VERSION
Monday, February 9, 2026 – NATIONAL DAY OF THE COLOMBIAN JOURNALIST.
THE DAYS OF THE JOURNALIST ARE YESTERDAY, TODAY, AND FOREVER
By: Rubén Darío Franco Narváez.
The great Miguel Ángel Bastenier Martínez, a leading figure in Hispanic-Colombian journalism, used to say that a journalist is the sum of all the things they are not: they have something of a writer, sociologist, novelist, historian, and politician, without fully committing to any of those disciplines. Under this premise of versatility and commitment, we find ourselves today, Monday, February 9, 2026, celebrating a profession that defies the laws of time.
The journalism of yesterday and today is vibrant; that of the future, without a doubt, will continue to be so. This work has withstood the weight of decades and the treacherous attacks of its detractors. Journalism is, in essence, immortal, for it is impossible to eradicate it from the daily life of humanity. With its own wings, it soars through the skies of eternal life, guided by spirits of light that illuminate it with three fundamental torches: truthfulness, love, and wisdom.
On this Classic Day of the Colombian Journalist, we raise a «Cup of Love» filled with «Wine of Gratitude» to toast the health of those who practice this profession. We recall the words of Ramón Salaverría Aliaga when he distinguished the three types of journalists: those who propel journalism forward, those who use it merely to get by in life, and those who, unfortunately, practice it only to tear down or destroy. We celebrate the first group.
The history of Pereira could not be told without the contribution of journalism. The progress of our beloved city has been documented and, in many cases, driven by the press. From the ups and downs of politics and the economy to milestones in infrastructure, technology, and global projection, the journalist from Pereira has been both chronicler and architect of the local identity.
In our city, the journalist’s mission is clear: to publish with coherence, ethics, knowledge, and social responsibility. It is a task that most fulfill admirably, overcoming restrictions imposed by special interests. And although there are always those who try to exploit the system and tarnish the image of the profession, its moral compass remains its greatest strength.
This anniversary is a fitting occasion to remember those mentors whom I had the honor of recognizing before their passing. Their legacies are the foundation of who we are today: Javier Ramírez González, Rafael Cano Giraldo, Libardo Gómez Gómez, Néstor Cardona Arcila, Nelson Gómez Muñoz, Hernán Castaño Hincapié, Hernando Hoyos Santa, Nicanor Cardona Velásquez, Néstor Cardona Gutiérrez, Silvio Posada Castaño, Daniel Alfonso Benítez Rebellón, Óscar Hincapié Velásquez, Silvio González Mora, Javier Giraldo Neira, Jorge Eliécer Orozco Dávila, Jorge Molina Marulanda, Pedro León Londoño Londoño, Francisco Benítez Villegas, Miguel Álvarez de los Ríos, Abelardo Marín Aristizábal; and many others.
As Tomás Eloy Martínez so aptly put it: “Journalism is not a circus for self-promotion, but a place for thinking, for creating, for helping humanity in its eternal struggle for a more dignified and less unjust life.” In that trench of thought and dignity, we will remain today and all the tomorrows to come.
*. Every moment is an opportunity to smile at life. SMILE… SMILE… SMILE… WITH LOVE AND JOY, THANKING GOD: EVERY SECOND OF LIFE. –RUDAFRA.
During this second month of 2026, to complete my 133rd book, I will continue using the AUTOMAGIC YO-YO SYSTEM (I ask, I answer) even though many try to complicate things. –RUDAFRA.
JOURNALISM IN COLOMBIA: AN ENDANGERED SPECIES? Today, February 9, 2026, Colombia celebrates the day of those who bear the responsibility of informing. However, beyond the rhetorical celebrations, a troubling and necessary question arises from Rudafra: Are there still «good» journalists in Colombia?
Rudafra’s answer is a painful X-ray of the crisis the profession is going through: Sadly, very few. The profession was erased in the 1991 Constitution and reduced to the level of arts and crafts; today, most are swept along by the currents of unscrupulous power brokers.
THE WEIGHT OF LEGAL LACK OF PROTECTION: Rudafra’s analysis reminds us of a historical turning point: the loss of the professional license and academic-legal status after the 1991 Constitution. By «deprofessionalizing» journalism, the door was opened to technical and ethical vulnerability. When the work is reduced to a mere «job» without the rigor of civic and ethical responsibility demanded by a licensed profession, the ground is fertile for opportunism.
BETWEEN ETHICS AND POWER – Being a «good person» in journalism today means resisting the current.


