DÍA DE MARCHAS

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Gustavo Petro Presidente de Colombia - Página Oficial

EL GOBIERO TIENE DERECHO A CONVOCAR MARCHAS

EN APOYO A SUS REFORMAS, NO TIENE DERECHO A PRETENDER QUE

ELLAS SUSTITUYAN A LAS INSTITUCIONES

POR: LUIS ALBERTO FIGUEROA

T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA

PERIÓDICO CIBERESPACIAL www.notieje.com CUBRIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER SISTEMA SOLARR:

EUROPA, AMÉRICA, ASIA, OCEANÍA Y ÁFRICA.

MEDIO DE COMUNCACIÓN SOCIAL AFILIADO A PERIOEDISTASD DE ERISRALEDA PRI QUE PRESIDE EL ESCRITOIR. HISTORIADOR, POLITOLOGO, COMUNICADOR SOCIAL PERIODISTA, RUBÉN DARÍO FRANCO NARVAEZ.

El día 14 de febrero fue un día muy importante para Colombia.

Ese día la vocación democrática del actual gobierno fue puesta a prueba.

Fue el día nos dimos cuenta, si el presidente Gustavo Francisco Petro Urrego, piensa conducir su periodo presidencial dentro de los cauces y los métodos de la democracia, o si por el contrario optará por una deriva populista y aut5oritaria.

Ese día también, supimos si el presidente entiende papel de gobernante, y si cumple con su promesa de ser el presidente de todos los colombianos.

O si,  por el contrario, decide actuar como jefe de una facción, o de un sector al cual  convoca a las calles en calidad de caudillo, generando un ambiente propicio para una confrontación de cualquier índole con otros sectores de la nación colombiana.

El gobierno tiene todo el derecho, e incluso la obligación, de promover públicamente lo que considera son las virtudes de sus reformas.

Ya sea convocando a manifestaciones, o planteando sus propuestas por los medios, o por las redes sociales o incluso en el balcón, si así lo considera.

Pero hay una serie de cosas a las que no tiene derecho.

No tiene derecho, por ejemplo, a pretender que sus reformas y proyectos fueron ya aprobados en las elecciones presidenciales.

Advertimos esto, porque exactamente lo contario es lo que han sugerido el propio presidente y sus seguidores, al insistir en que la reforma a ola salud fu supuestamente aproada en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Si esa es la idea pues no perdemos tiempo y botemos la Constitución a la caneca: para qué instituciones.

Más bien que lo que el presidente prometió en campaña, o mejor aún, lo que se le ocurra cada día, sea ley.

Tampoco tiene derecho a pretender que “ la calle”, sea un sustituto de instituciones como el Congreso y la Corte constitucional.

Las manifestaciones son una expresión, un alimento, un insumo de la deliberación pero no un instituto de ella.

Primero porque tenemos una Constitución.

Segundo porque la “calle”,  es engañosa: no importa cuán nutridas se vena las multitudes, no hay garantía de que ellas representan el querer mayoritario tiene límites, y tiene canales para que pueda volverse ley: en la democracia no existen poderes absolutos.

Tampoco tiene derecho a valerse de la intimidación, el codazo, el empujón y la violencia verbal para meter a la brava sus reformas.

Sobre la reforma a la salud, por ejemplo, el Congreso tomará su decisión, y luego la jurisdicción constitucion, que seguramente la revisará, tomará la suya.

Y ante ellas solo corresponde el acatamiento.

Especial mención merece el capítulo de la violencia verbal, que ha vendo lamentablemente escalando en la antesala de esta jornada.

Vamos a la senadora del >Polo Democrático Isabel Cristina Zuleta, calificando de “infames”,  a quienes no están de acuerdo con la reforma a la salud cuando su texto ni siquiera se conocía.

No solo esta declaración es irrespectuosa con quienes tienen esa opinión, que por cierto tienen derecho a tener.

Además los pone en la mira: en un país como Colombia, en el cual de la violencia verbal se puede pasar a las balas de un parpadeo.

Del mismo modo rechazamos las expresiones de violencia verbal que expresen contra el gobierno y sus partidarios, como las del representante Miguel Polo Polo ( convocante de las contramarchas del 15 de febrero), quien no pierde oportunidad para referirse al presidente y a sus partidarios en tono ofensivo y desobligante.

Ante su conducta caben las mismas advertencias, procede el mismo llamado a que tramitemos nuestras diferencias dentro del respecto.