Por:Luis García Quiroga2023-01-114521


Ella se hizo en Pereira y conoce nuestra idiosincrasia. Los personajes políticos y empresariales de Risaralda están en su radar. Tiene un vivo interés en la suerte de nuestras instituciones y en lo que para ella es sagrado: los trabajadores y sus familias.
Ella, Gloria Inés Ramírez, Ministra del Trabajo, siempre fue mujer de armas tomar. El amor por sus causas y por Risaralda, no se discute y de allí, su interés de ser guardiana de las Cajas de Compensación Familiar. Hay seis intervenidas.
Aquí hay quienes atribuyen la intervención del gobierno al poder que aún tiene el exdirector Maurier Valencia. Puede ser. Por algo estuvo casi 50 años al frente de la institución y en alguna medida la fortaleza y grandeza de la Caja tiene su impronta.
Pero ello no oculta el poder de la ministra. Recién el Consejo Gremial y los más rancios opositores del actual gobierno esperaban una Ministra de extracción pura sangre Fecode y líder sindical, y encontraron una líder propositiva y asertiva negociando el salario mínimo más alto de la historia. Más que militante comunista, que lo es, como ministra se está comportando como demócrata liberal.
Y en Risaralda fue igual. El gobernador Tamayo se derrite en prosa y cuñas en su emisora agradeciendo el gesto de la ministra Gloria Inés, porque no dudó en respaldar la financiación del gobierno nacional de $600 mil millones para el hospital público de alta complejidad.
También apoyó la PTAR para Pereira y Dosquebradas, pero, aunque lo nieguen, fuentes confiables me dicen que detrás de la frustración de esa licitación, hay un freno de mano político preelectoral, más allá de los efectos de la inflación y costos crecientes de los insumos.
La recuerdo en los años 80 como combativa líder sindical del magisterio risaraldense. A diferencia de muchos que hicieron del fuero sindical un modus vivendi, ella estudió matemáticas en la UTP y derecho laboral en España. Y como senadora, a predicar con el ejemplo.
Por eso, gústenos o no, no debe extrañarnos su interés por la suerte de Comfamiliar Risaralda. Así lo entendimos los periodistas que hablamos con ella el pasado viernes sobre temas como el cambio en la política con las infames OPS -órdenes de prestación de servicios- que alguien en campaña llamó “contratos basura” y al llegar al poder, multiplicó el basurero.
Sobre la intervención parcial a Comfamiliar señaló que el agente especial e injerencia estatal “tiene sus tiempos”, y no descartó que pueda extenderse. Precisó que no pretende quedarse con Comfamiliar, pero tampoco dejar que se ponga en riesgo la garantía de la misionalidad, proyectos estratégicos, servicios, subsidios y en general, lo que la Ministra llama, el patrimonio de los risaraldenses. Suficiente.


