COLUMNA DEL COMUNICADOR SOCIAL, RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁZ, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE PERIODISTAS DE RISARALDA, /Pri), ESCRITOR, INVESTIGADOR, POETA, COLUMNISTA

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Lunes 16 de noviembre 2020 –DÍA INTERNACIONAL DE LA TOLERANCIA

“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”. Mahtama Gandhi.

Grandes personajes han marchado al infinito, sin poder encontrar remedio a los defectos del mundo. No existe en el planeta tierra, un solo ser humano que carezca de defectos. Ante esa realidad, lo más aconsejable es utilizar una buena dosis de tolerancia. RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ.

SONRÍA, SONRÍA, SONRÍA… CON AMOR Y ALEGRÍA. ACEPTANDO LAS DIFERENCIAS Y CONFIANDO QUE ANTE DIOS: TODOS SOMOS IGUALES.

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OBRA 16

“EL COMPROMISO”

DURACIÓN: 11.16

LUGAR DE PRESENTACIÓN: CÁRCEL DE VARONES DE PEREIRA -Carrera 8 Con Calle 40 esquina, PEREIRA, RISARALDA, COLOMBIA, AMÉRICA DEL SUR.

SALÓN CULTURAL.

Número de espectadores: 20 (REOS POR INTOLERANCIA.

DÍA: lunes 16 de noviembre 2020. Hora: 11.16 de la noche.

TÍTULO: “EL COMPROMISO”

AUTOR: RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ (Católico).      

SÍNTESIS

Si respetásemos los Derechos Humanos nuestra convivencia sería más amable y entenderíamos plenamente la Declaración de los Principios de la Tolerancia, emanados de la Unesco, hace 25 años: “La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz”.

Considero que la preparación para entender correctamente la sana convivencia, con sus ejes principales: el respeto y la tolerancia, se inicia en cada hogar y en los pasos de educación en sus diferentes etapas. Obviamente es un deber de los gobiernos apoyar, vigilar y cumplir con todos los Derechos Humanos. Tienen razón todas las entidades y personas que promueven la sana convivencia, inculcando enseñanzas a los jóvenes sobre dimensiones de tolerancia en la armonía social y en un real desarrollo humano.

¿Qué nos hace falta para promover a fondo la tolerancia entre los seres humanos?

PERSONAJES: RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ (Voz Exterior) y RUDAFRA (Voz interior).

Ficha Técnica por orden de aparición: 1-RUDAFRA (Inquisidor). 2-RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ (Investigador)

ACTORES: RUDAFRA Y RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ

NECESIDADES ESCÉNICAS: Salón Cultural. Una pantalla gigante. Una mesa sencilla, equipada con un computador portátil, un frasco de alcohol, dos vasos con agua. Dos bancos de madera. Dos micrófonos aéreos. Un Telón pendiendo de una varilla horizontal, una piola ubicada en el extremo izquierdo del escenario. Una bandera blanca.

Al frente: 20 sillas, con espacio suficiente para cumplir normas de bioseguridad (Cada una de ellas, marcada con el nombre completo del asistente).

TEXTO:

Si respetásemos los Derechos Humanos nuestra convivencia sería más amable y entenderíamos plenamente la Declaración de los Principios de la Tolerancia, emanados de la Unesco, hace 25 años: “La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz”.

Considero que la preparación para entender correctamente la sana convivencia, con sus ejes principales: el respeto y la tolerancia, se inicia en cada hogar y en los pasos de educación en sus diferentes etapas. Obviamente es un deber de los gobiernos apoyar, vigilar y cumplir con todos los Derechos Humanos. Tienen razón todas las entidades y personas que promueven la sana convivencia, inculcando enseñanzas a los jóvenes sobre dimensiones de tolerancia en la armonía social y en un real desarrollo humano. La tolerancia, como cualquier otro valor, no se adquiere de manera espontánea, requiere de aprendizaje.

Es triste conocer que, en la mayoría de países del mundo, existe insuficiencia en el actuar de los medios de justicia, por enorme cantidad de procesos pendientes de resolución especialmente en los relacionados con corrupción (en el amplio término de la palabra) donde la tolerancia se inclina a favor de muchos, afectando a un sinnúmero de inocentes. Las preguntas son consecuentes: ¿Cuántos están en prisión, inocentemente condenados a penas, víctimas de intolerancias? Y ¿Cuántas personas están en las cárceles, a cambio de sostenimiento de sus familias, por tolerar crímenes de los corruptos?

La tolerancia reivindica los valores de dignidad, libertad e igualdad de los seres humanos. Hoy, no podemos negar que, el mundo nos presenta un conjunto de sociedades multiculturales que exigen el desarrollo de reglas generales de convivencia, acordes a los derechos para asegurar una coexistencia pacífica y democrática; más ahora, cuando las avalanchas migratorias aumentan escandalosamente requiriendo de tolerancia ilimitada.

¿Qué nos hace falta para promover a fondo la tolerancia entre los seres humanos?

ACTO I

El Director de la Cárcel, presenta su correspondiente saludo. Hace una breve reseña sobre la obra de teatro “El Compromiso”, incluyendo mini-biografías de los actores.

(Con volumen moderado, suena en el salón cultural de la Cárcel de Varones la 40 de Pereira) Imagina de John Lennon:  Imagina que no hay cielo/ Es fácil si lo intentas/ Ningún infierno bajo nosotros/ Sobre nosotros sólo el cielo/ Imagina a todas las personas viviendo por hoy/ Imagina que no hay países/ No es difícil de hacer/ Nada por lo que matar o morir/ Y sin religión también/ Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz, tú/ Puedes decir que soy un soñador/ Pero no soy el único/ Espero que algún día te nos unas/ Y el mundo será como uno/ Imagina no posesiones/ me pregunto si puedes/ No hay necesidad de codicia o hambre/ Una fraternidad de hombres/ Imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo, tú/ Puedes decir que soy un soñador/ Pero no soy el único/ Espero que algún día te nos unas/ Y el mundo será como uno.

El director del Penal jala la piola y se abre el telón.

ESCENA I

Una pantalla gigante. Una mesa sencilla, equipada con un computador portátil, un frasco de alcohol, dos vasos con agua. Dos bancos de madera. Dos micrófonos aéreos. Un Telón pendiendo de una varilla horizontal, una piola ubicada en el extremo izquierdo del escenario. Una bandera blanca. Sentados RUDAFRA A LA DERECHA, RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ A LA IZQUIERDA.

Al frente: 20 sillas, con espacio suficiente para cumplir normas de bioseguridad (Cada una de ellas, marcada con el nombre completo del asistente).

RUDAFRA (Alto, delgado, rostro ovalado, nariz aguileña, prognato, gafas oscuras. Pantalón blanco, camisa blanca con un letrero: “Tolerancia”. Zapatos blancos). Oprime una techa del computador y aparece en pantalla la frase: “La justicia está en el infierno, en el cielo sólo la tolerancia” -Gertrud Von Le Fort, escritora alemana. (Se levanta de su banco, hace una venia saludando. Se sienta. Mira a su compañero e interroga). Estamos jodidos, parece que nadie sabe qué es la tolerancia. ¿Tenemos dificultades de convivencia?

RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ: (Mediana estatura, barrigón, nariz puntiaguda, cara atractiva, bigote francés. Pantalón blanco. camisa blanca con un letrero: “Tolerancia”. Zapatos blancos). (Se frota las manos con alcohol, bebe un poco de agua, le levanta de su banco y comienza a recorrer, a pasos lentos, todo el salón cultural) -Sí respetásemos los Derechos Humanos nuestra convivencia sería más amable y entenderíamos plenamente la Declaración de los Principios de la Tolerancia, emanados de la Unesco, hace 25 años: “La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos. La fomentan el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. La tolerancia consiste en la armonía en la diferencia. No sólo es un deber moral, sino además una exigencia política y jurídica. La tolerancia, la virtud que hace posible la paz, contribuye a sustituir la cultura de guerra por la cultura de paz”.

(Regresa a su puesto. Bebe un poco de agua). Oprime una tecla de su computador y aparece en pantalla: “La moderación, la tolerancia y la justicia rigen el corazón y desarman el descontento” -Francisco de Paula Santander, presidente colombiano.

Va hasta el extremo izquierdo, tira la piola y se cierra el telón.

FIN DEL ACTO UNO.

ACTO II

(Suena con alto volumen) -Te guste o no de Joan Manuel Serrat: Puede que a ti te guste o puede que no/ Pero el caso es que tenemos mucho en común/ Bajo un mismo cielo, más o menos azul/ Compartimos el aire/ Y adoramos al sol/ Los dos tenemos el mismo miedo a morir/ Idéntica fragilidad/ Un corazón/ Dos ojos y un sexo similar/ Y los mismos deseos de amar/ Y de que alguien nos ame a su vez/ Puede que a ti te guste o puede que no/  Pero por suerte somos distintos también/ Yo tengo una esposa, tú tienes un harén/ Tú cultivas el valle/ Yo navego la mar/ Tú reniegas en swajili y yo en catalán/ Yo blanco y tú como el betún/ Y, fíjate/ No sé si me gusta más de ti/ Lo que te diferencia de mí/ O lo que tenemos.

El director del Penal, hala la piola y se abre el telón.

ESCENA I

Una pantalla gigante. Una mesa sencilla, equipada con un computador portátil, un frasco de alcohol, dos vasos con agua. Dos bancos de madera. Dos micrófonos aéreos. Un Telón pendiendo de una varilla horizontal, una piola ubicada en el extremo izquierdo del escenario. Una bandera blanca. Sentados RUDAFRA A LA DERECHA, RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ A LA IZQUIERDA.

RUDAFRA: (Se frota las manos con alcohol. Toma agua). Oprime una tecla del computador y aparece en pantalla la frase: “No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia” -Mahatma Gandhi, el dirigente más destacado del Movimiento de independencia de la India. (Levanta la cabeza y se dirige a su compañero. Dispara velozmente dos preguntas). ¿Aquí no enseñan la tolerancia?, ¿Aquí la propia justicia, no sabe qué es tolerancia?

RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ: (Se levanta, como un resorte de su puesto. De frente a los asistentes, con voz fuerte, responde). – Considero que la preparación para entender correctamente la sana convivencia, con sus ejes principales: el respeto y la tolerancia, se inicia en cada hogar y en los pasos de educación en sus diferentes etapas. Obviamente es un deber de los gobiernos apoyar, vigilar y cumplir con todos los Derechos Humanos. Tienen razón todas las entidades y personas que promueven la sana convivencia, inculcando enseñanzas a los jóvenes sobre dimensiones de tolerancia en la armonía social y en un real desarrollo humano. La tolerancia, como cualquier otro valor, no se adquiere de manera espontánea, requiere de aprendizaje.

Es triste conocer que, en la mayoría de países del mundo, existe insuficiencia en el actuar de los medios de justicia, por enorme cantidad de procesos pendientes de resolución especialmente en los relacionados con corrupción (en el amplio término de la palabra) donde la tolerancia se inclina a favor de muchos, afectando a un sinnúmero de inocentes. Las preguntas son consecuentes: ¿Cuántos están en prisión, inocentemente condenados a penas, víctimas de intolerancias? Y ¿Cuántas personas están en las cárceles, a cambio de sostenimiento de sus familias, por tolerar crímenes de los corruptos?

Se sienta, le da enter al computador y aparece en pantalla la frase: “¿Para qué sirve la escuela si no es capaz de hacer que niños y niñas formados en medios sociales y culturales diferentes compartan el espíritu nacional, la tolerancia y la voluntad de libertad?” -Alain Touraine, sociólogo francés.

Rudafra tira la piola y se cierra el telón.

FIN DEL ACTO II

ACTO III

(Volumen al 50%, suena) ES TIEMPO DE CAMBIAR de Juanes: Trabajamos como dos locomotoras a todo vapor/ y olvidamos que el amor/ es más fuerte que el dolor/ que envenena la razón./ Somos  víctimas así de nuestra propia tonta creación/ y olvidamos que el amor/ es más fuerte que el dolor/ que una llaga en tu interior./ Los hermanos ya no se deben pelear/ es momento de recapacitar/ es tiempo de cambiar/ es tiempo de cambiar/ es tiempo de cambiar/ es tiempo de cambiar/ es tiempo de saber/ pedir perdón/ es tiempo de cambiar/ en la mente de todos/ el odio por amor.

El director del Penal jala la piola y se abre el telón.

ESCENA I

Una pantalla gigante. Una mesa sencilla, equipada con un computador portátil, un frasco de alcohol, dos vasos con agua. Dos bancos de madera. Dos micrófonos aéreos. Un Telón pendiendo de una varilla horizontal, una piola ubicada en el extremo izquierdo del escenario. Una bandera blanca. Sentados RUDAFRA A LA DERECHA, RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ A LA IZQUIERDA.

RUDAFRA: (Da enter al computador) Aparece en pantalla la frase: “Es la tolerancia fuente de paz y la intolerancia fuente de desorden y pelea” -Pierre Bayle, filósofo francés. (Se acaricia el pelo. Arquea las cejas y pregunta) ¿Qué nos hace falta para promover a fondo la tolerancia entre los seres humanos?

RUBÉN DARÍO FRANCO NARVAÉZ (Toma un poco de agua). Oprime una tecla del computador y aparece en pantalla: “La civilización no consiste en exportar mucho, ni en caminar de prisa, ni en escribir con ortografía. Consiste en la dulzura de las costumbres, en el amor y en la tolerancia, en la elevación nativa de los sentimientos y de las ideas” -Rafael Barret, periodista paraguayo.

(Se levanta de su banco y de frente a los asistentes, con voz de profesor de escuela) – La tolerancia reivindica los valores de dignidad, libertad e igualdad de los seres humanos. Hoy, no podemos negar que, el mundo nos presenta un conjunto de sociedades multiculturales que exigen el desarrollo de reglas generales de convivencia, acordes a los derechos para asegurar una coexistencia pacífica y democrática; más ahora, cuando las avalanchas migratorias aumentan escandalosamente requiriendo de tolerancia ilimitada.

(Se sienta nuevamente, bebe un poco de agua, se frota las manos con alcohol) Oprime una tecla del computador y aparece en pantalla la frase: “Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia”. -Cicerón, jurista romano.

RUDAFRA JALA LA PIOLA Y SE CIERRA EL TELÓN

FIN DE LA OBRA.