Columna del Abogado y periodista Luis Garcia Quiroga

      Comments Off on Columna del Abogado y periodista Luis Garcia Quiroga
El ruido es un duende que no duerme
Publicado 26/09/2018Resultado de imagen para Columnista Luis Garcia Quiroga

Luis García Quiroga

La rumba del vecino producía un ruido infernal. A media noche no aguantó más y armado de paciencia se levantó de la cama, tocó el timbre y mirándole a los ojos le dijo serenamente: vea vecino, hagamos un trato, usted no me deja dormir esta noche y yo no lo dejo dormir mañana, ¿vale?

El caso modela el comportamiento social en ciudades como Pereira o Dosquebradas. Es igual. Así es el brote de neurotismo de una sociedad enferma que no oye música sino ruido, no oye misa sino parlantes, no conduce motos sino el estrépito de los exostos, no dialogamos, sino que como dice mi hermano, hablamos como vaqueros. 

No estamos lejos de sentir de verdad que el ruido nos persigue y  de llegar a creer que el ruido es un duende que no duerme; que el hijuemadre está ahí, mirándonos y burlándose del sufrimiento de alguien como aquel que se fue a vivir a las afueras de Pereira y dice que en la madrugada siente el zumbido de la caravana de carros por la Avenida Sur, pese a estar lejos de allí. 

En los años 60 viví el encanto de las fachadas de las casas de la Circunvalar. Recuerdo la armonía del silencio amenizada por el canto de los pájaros. No es ficción decir que el ruido espantó los pájaros y dejó a las personas fabricando más ruido. Igual sucede en Pinares, donde además de la ausencia de parques y zonas verdes, con la habilitación del par vial de la Circunvalar, con el aumento del ruido, será sin remedio, una extensión de la zona rosa. 

Hablando del aire que respiramos cada vez más contaminado, recién dije al director de Pereira Cómo Vamos, Juan Pablo Vélez, que no veía el fenómeno del ruido en el Informe de Calidad de vida. Me miró sorprendido y dijo: tienes razón. Veo fácil preguntar ¿Hay calidad de vida en medio del ruido estresante? Algo habrá que hacer porque clínicamente, el ruido no es música astral. 

Personas como Leonor Mary Marmolejo, que desde siempre lucha contra el ruido babilónico de la Circunvalar, se cansaron de tener razón. Lo que quieren es que los bares se obliguen a la insonorización y que cesen los escándalos en la vía pública porque con los de la corrupción y la pérdida de la confianza pública, es suficiente.

El ítem de la convivencia en el nuevo Código de Policía es un saludo al importaculismo oficial. Los ciudadanos ya no saben si es falta de autoridad de las alcaldías o de la policía. Solo saben que el ruido es contaminación auditiva y hay que controlarlo, o en lugar de medirlo habrá que pesarlo por toneladas. 

No olvidemos a Desiderata: piensa en la paz que se encuentra en el silencio. Por ahora, hagámosle ruido a la ausencia de una estrategia  consistente de cultura ciudadana, (no más campañitas), porque parece que el ruido llegó para quedarse.

Más Noticias