Columna de el Columnista, Escritor y periodista, Luis Garcia Quiroga

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No nos reponemos del impacto emocional y económico de los derrumbes que en Pereira, la región y el país acabaron vidas y viviendas. Ni de la jugarreta del Congreso con la ley anticorrupción, aunque hay quienes piden, que “de eso no se hable”, como decían las abuelas.

La sociedad que no acepta el pensamiento crítico ni tiene sentido de pertenencia, vive en crisis y en miseria social y económica. En lo político, el miserabilismo está en la agenda cotidiana.
Pero con las denuncias, reflexiones y todo lo que rueda por las redes sociales y noticieros, es evidente el otro derrumbe: el derrumbe moral.

Y si no fuera por la esperanza, que es lo último que siempre queda, la vida seguiría siendo un tango, como en Desencuentro, el tango del poeta Cátulo Castillo que bien cantó Goyeneche: ¡Qué desencuentro! / ¡Si hasta Dios está lejano! / llorás por dentro, / todo es cuento, todo es vil.

El derrumbe moral es tan devastador que empresarios hay, que ven con temor un “Petrazo” o algo por el estilo, que es a donde se llega cuando la decepción colectiva siente que las cosas tocan fondo.
En Dosquebradas y Santa Rosa, por culpa de la corrupción, las cosas son color de hormiga y con la campaña electoral, se van a poner peor.

En general, el ambiente de desconfianza parece ser el gran reto que tienen los candidatos que se postulan a los cargos de gobernación, alcaldías, concejos y asamblea.

No son pocos los observadores que critican a los contratistas y empresarios de siempre que “invierten” en políticos que han prohijado la corruptela y andan ofreciendo el oro y el moro.

Por ahora, la danza de las horas en la política local se va en recoger firmas, contactar líderes, hacer pactos y contratar asesores y encuestas. Los mismos candidatos saben que la mejor encuesta será la del 27 de octubre.

Los electores indignados, que no olvidan el robo de la platica de los abuelos, los cobros de entierros de difuntos por duplicado y los almuerzos escolares podridos, preguntan si el pacto social que firmaron los candidatos se va a cumplir. Eso no lo sabe ni Mandrake, pues una cosa es una promesa electoral y otra es un promesa contractual.

 Gran parte de la cuestión política radica en que hay gente buena que no le suena eso de ser candidatos, por las cosas que se mueven en política. Y ese es el espacio que los corruptos aprovechan.

En todo caso, la clave no está solamente en elegir y elegir bien. Además, para evitar más derrumbes, hay que mejorar el sentido de pertenencia por lo público. Vigilar, denunciar, participar. Incluso apoyar a los buenos líderes y ser ciudadanos de verdad, porque según la enseñanza de Luther King: “Peor que la maldad de los malos, es la indiferencia de los buenos”. ¿No les parece?

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