CEGUERA POPULAR. Rubèn Darío Franco Narvàez

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IVÁN DARÍO RAMÍREZ CARDONA (Ingeniero Civil, escritor, columnista Nortieje.com).

Construir legitimidad, gobernabilidad y legalidad, en coordinación general, es una obligación responsable de todos los servidores del Estado.

Los marchantes pacíficos, con decencia, tienen derecho a manifestar inconformidades y justas reclamaciones para la comunidad; incluyendo la solicitud de un correcto desempeño en los Poderes Legislativos y Judiciales. Ante las infames realidades, históricamente repetitivas, en contra de la ciudadanía, surgen –con facilidad- un sinnúmero de diagnósticos para los diferentes problemas que padece el pueblo colombiano.

En las resonantes marchas, observamos a muchas personas vinculadas a Instituciones Públicas, evidenciando su ausencia -en sus puestos de trabajo- traducida en marginación de la ley, al no aplicar los fundamentos para gobernar a la nación. Permítanme, frente a ello, formular dos preguntas: ¿Será que no tenemos ni los recursos, ni quien aplique las actuales leyes? ¿O será que los micos introducidos por algunos corruptos parlamentarios, no permiten la correcta aplicación de las leyes, y producen nulas garantías para el pueblo?

-Hay un Vacío de Poder palpable para quienes defendemos el Medio Ambiente. Un Vacío de Poder para quienes lamentamos –con los ojos abiertos- el robo de tierras por feroces terratenientes con complicidad de funcionarios públicos. Hay un Vacío de Poder para los honestos que claman condenada inapelable para los corruptos. Hay un Vacío de Poder para quienes denuncian con pruebas claras a los extranjeros saqueadores de recursos públicos. Hay un Vacío de Poder para miles de desterrados, para los que murieron y mueren –ignorando la explotación de nuestra “Patria Boba”.

La ceguera colectiva, acrecentada por la ignorancia, no permite distinguir las causas de los problemas; y menos, sin tener argumentos claros para manifestar inconformidades frente al Ejecutivo, desconociendo que la democracia colombiana, en su tren motor, tiene tres Poderes y Entes de Control (responsables de la viabilidad de la Nación).

¿Dónde está el Poder Judicial y los Entes de Control (como la Procuraduría) cuando funcionarios públicos abusan, violando derechos humanos; asesinando, direccionando procesos licitatorios y ordenando el bloqueo de nuestras vías e infraestructura; y en general, con acciones ilegales -contradictorias a una eficaz administración pública-; evidenciando un Vacío de Poder con la distorsionada administración de Justicia, conducente a la inviabilidad de la Nación?

La Colombia amable la debemos construir todos: los que pagamos impuestos, los gremios, los sindicatos, los periodistas, los profesores, los religiosos, los administradores públicos ordenadores del gasto, los entes de control, los promotores de las leyes, los defensores de los derechos humanos, los amigos del medio ambiente, etc. Y, principalmente, los funcionarios públicos que participan en las marchas, convencidos de que son parte de la solución (con gestiones responsables, desechando exigencias partidistas de la politiquería reciclable).

Los que participan en las marchas, como también los que nos alejamos de ellas; todos, sin excepciones, tenemos derechos y deberes constitucionales. Nos asiste la cordura exigiendo a los funcionarios públicos marchantes: un trabajo ético, para reafirmar legalidad y autoridad competente, en la obtención de paz colectiva y justicia social.

Con acciones de proactividad laboral, los funcionarios sindicalizados hacen presencia estatal en los territorios nacionales, como la ley y el pueblo se los requiere permanentemente.

¿Hacemos parte del problema o de la solución?, ¿Cómo acabar con la ceguera popular?

¡Ojos y oídos abiertos! No debemos admitir la manipulación de los sembradores de odio (sin pruebas reales); de aquellos que lanzan terroríficas semillas envueltas en mentiras para hipnotizar al pueblo. Es impostergable una buena e imparcial educación, para fortalecer la democracia y la libertad, como respuesta positiva a los anhelos de ciudadanos equitativos.

No podemos dejarnos manipular de los politiqueros y algunos medios de comunicación. La mejor garantía de gobernabilidad es el amor por Colombia, alejándonos de los apátridas sembradores de odio y destrucción.

¿Quiénes convocaron el paro siguieron cobrando sus sueldos? Y si es así: ¿De dónde sale el dinero para pagarles en todos estos días de paro?

Muchos de los que aportamos para pagar lo público, fuimos directamente afectados con los cierres de vías. Con mayores perjuicios, para quienes hacen parte del aparato productivo, sosteniendo -con grades esfuerzos- a sus equipos de trabajo.

¿Dónde está el Poder Judicial para hacer respetar las leyes, o será que los ciudadanos, por omisión total de la real aplicación de nuestras leyes, estamos en desprotección constitucional?