Hace varios meses estalló el ‘boom’ de ChatGPT como uno de los modelos de inteligencia artificial (IA) más avanzados del momento, sin embargo, la exploración del lenguaje nos lleva a descubrir en qué es buena la herramienta y en qué no tanto.
El doctor Fernando Barrios Aguirre, docente de la Maestría Virtual en Innovación de Areandina, explica que este es un modelo de lenguaje basado en IA, que tiene la capacidad de generar respuestas coherentes y contextuales a preguntas y comentarios en lenguaje natural, utilizando para ello una gran cantidad de texto previamente entrenado. Basta con poner una pregunta o una actividad y el sistema es capaz de entender el contexto y el significado detrás de las palabras en una conversación, generando respuestas que parecen escritas por un ser humano.
“Esto lo hace útil para una variedad de aplicaciones, como chatbots de atención al cliente, asistentes virtuales y sistemas de respuesta automatizada en línea. Además, es capaz de aprender y mejorar a medida que se le proporciona más información, lo que lo convierte en una herramienta prometedora para el futuro de la comunicación y la inteligencia artificial”, explicó Barrios.
No hay que desconocer que ChatGPT tiene acceso a una gran cantidad de información en línea, que permite dar una respuesta rápida, coherente y “precisa” a una pregunta específica de un tema. Igualmente, puede procesar importantes cantidades de texto en poco tiempo, lo que la hace muy eficiente para el procesamiento de grandes cantidades de datos.
Algunas limitaciones
Como modelo de lenguaje, ChatGPT no tiene una comprensión profunda del mundo real y no puede entender el contexto más allá del texto proporcionado. Tiene una tendencia a la repetición, generando respuestas muy parecidas si se le proporciona la misma pregunta varias veces, lo que puede hacer que las respuestas sean menos útiles para los usuarios.
“Si bien es un modelo de lenguaje entrenado para procesar texto, no tiene conciencia de sí mismo ni de su existencia, ni puede reemplazar completamente la habilidad humana para comprender el mundo. Tampoco, puede realizar acciones físicas en el mundo real, como caminar, correr o mover objetos. Muy relacionado a lo anterior, ChatGPT no puede hacer juicios éticos, ya que no tiene una comprensión completa de la moral y la ética”, dijo.
También, le cuesta resolver problemas matemáticos complejos que requieren un conocimiento profundo de las matemáticas. No puede analizar modelos económicos a la luz del contexto y una situación específica que se da a partir de una recolección precisa de información, o dar una bibliografía precisa de un tema en particular.
La inteligencia artificial y los puestos de trabajo
La automatización y la inteligencia artificial pueden cambiar la demanda de ciertos trabajos y afectar la necesidad de algunas habilidades. Hay profesiones que podrían verse más afectadas, por ejemplo, aquellas que incluyen la automatización de tareas y el procesamiento de datos.
“Los chatbots y la inteligencia artificial pueden brindar una experiencia de atención al cliente más rápida y eficiente, lo que puede afectar la necesidad de personal de soporte técnico y de centro de llamadas. Asimismo, los avances en la tecnología de pago y el comercio electrónico pueden disminuir la demanda de trabajadores en tiendas y establecimientos, o profesiones que implican trabajo físico y repetitivo”, indicó el docente.
Sin embargo, es importante recordar que la tecnología también crea nuevas oportunidades de empleo y puede aumentar la demanda de habilidades específicas, como la programación, la analítica de datos y la inteligencia artificial.
El desplazamiento de las labores humanas se perfilaría más en el desarrollo de habilidades blandas que en la ejecución de tareas que implican un gran esfuerzo físico o mental. La interacción humana, las decisiones estratégicas, el pensamiento crítico, el liderazgo, la influencia social, entre otras habilidades, hacen el diferencial con ChatGPT.



