El candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella volvió a generar controversia tras afirmar que no sostendría reuniones directas con el gobierno venezolano en caso de llegar a la Presidencia. Durante una entrevista concedida esta semana, el abogado y aspirante político aseguró que cualquier relación con Caracas sería manejada mediante intermediación de Estados Unidos y lanzó una fuerte frase contra las autoridades venezolanas: “Yo con esos malandros no me voy a sentar”.
Las declaraciones se producen en medio del creciente debate sobre la política exterior que debería adoptar Colombia frente a Venezuela, especialmente por la crisis migratoria, la seguridad fronteriza y las relaciones comerciales entre ambos países. Venezuela sigue siendo uno de los temas más sensibles de la campaña presidencial colombiana de 2026 debido al impacto económico y social que tiene la situación del vecino país sobre millones de ciudadanos en la región.
El candidato de tendencia conservadora señaló que buscaría reconstruir la política internacional colombiana, aunque descartó encuentros directos con dirigentes venezolanos. Sus declaraciones han sido interpretadas como una señal de alineamiento con una política exterior más cercana a Washington y de mayor presión diplomática sobre Caracas. Analistas consideran que este enfoque podría modificar el actual esquema de cooperación bilateral impulsado durante el gobierno de Gustavo Petro.
La postura de De la Espriella también refleja el endurecimiento del discurso político en Colombia durante la actual campaña presidencial. En las últimas semanas, el aspirante ha protagonizado fuertes enfrentamientos con otros sectores de la derecha y ha incrementado sus críticas contra gobiernos de izquierda en América Latina. Su estrategia ha generado respaldo entre votantes que exigen posiciones más radicales frente a temas de seguridad y relaciones internacionales.
Mientras tanto, el debate sobre las relaciones entre Colombia y Venezuela continúa ocupando un lugar central en la agenda electoral. Expertos advierten que cualquier cambio drástico en la relación diplomática podría afectar el comercio fronterizo, la cooperación migratoria y la estabilidad regional, especialmente en zonas donde ambos países mantienen una fuerte interdependencia económica y social.
English version
Abelardo De la Espriella hardens his stance and rules out direct talks with Venezuela
Colombian presidential candidate Abelardo de la Espriella sparked fresh controversy after stating that he would refuse to hold direct meetings with the Venezuelan government if elected president. During an interview this week, the lawyer and political contender said any relationship with Caracas would be handled through mediation by the United States and used harsh language against Venezuelan authorities, declaring: “I am not going to sit down with those criminals.”
The remarks come amid an intense debate over the foreign policy Colombia should adopt toward Venezuela, especially regarding migration, border security, and trade relations between the two countries. Venezuela remains one of the most sensitive issues in Colombia’s 2026 presidential campaign because of the economic and social impact the neighboring country’s crisis has had across the region.
The conservative candidate stated that he would seek to rebuild Colombia’s foreign policy while rejecting direct dialogue with Venezuelan leaders. His comments have been interpreted as a sign of closer alignment with Washington and a tougher diplomatic approach toward Caracas. Analysts believe such a strategy could significantly alter the current bilateral cooperation model promoted during Gustavo Petro’s administration.
De la Espriella’s position also reflects the increasingly aggressive tone of Colombia’s presidential campaign. In recent weeks, the candidate has intensified clashes with other right-wing figures and expanded his criticism of leftist governments in Latin America. His strategy has gained support among voters demanding stronger positions on security and international affairs.
Meanwhile, the debate over Colombia-Venezuela relations continues to dominate the electoral agenda. Experts warn that any drastic diplomatic shift could affect border trade, migration cooperation, and regional stability, particularly in areas where both countries remain deeply interconnected economically and socially.



