Más que agrandar el aparato burocrático, para cerrar las brechas sociales y económicas se necesita de una óptima y pulcra gerencia de los recursos públicos, así como de voluntad y compromiso del Estado para brindar las oportunidades y llevar los servicios esenciales de los que hoy carecen millones de colombianos.5 de julio de 2023 Por: El País
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La vicepresidenta Francia Márquez estará al frente del Ministerio de la Igualdad | Foto: Foto: Presidencia de la Repúbica de Colombia
Seis meses después de su aprobación en el Congreso de la República, el Ministerio de la Igualdad y la Equidad comenzó a operar. Bajo el entendido de que Colombia es un país de profundas brechas socioeconómicas y que es deber del Estado brindar oportunidades y mejorar la calidad de vida a toda su población, preocupa que la nueva cartera se convierta en un aparato enorme, costoso, donde campee el clientelismo y pueda ser foco de corrupción.
Lo que se conoce sobre el nuevo Ministerio, que tiene como cabeza a la vicepresidenta Francia Márquez, y sobre su composición, genera preocupación en diversos ámbitos. Además del despacho ministerial, que contará con ocho asesores, habrá cinco viceministerios y 21 direcciones, en los que trabajarán 706 funcionarios de planta. Se calcula que la nómina ascenderá a $3.500 millones, que saldrán del presupuesto de $500.000 millones asignado inicialmente a la nueva entidad.
La creación del Ministerio de la Igualdad y la Equidad fue uno de los compromisos del presidente Gustavo Petro desde su campaña y un empeño a partir del momento en que asumió como presidente de la República, además de haberlo prometido a quien es su fórmula vicepresidencial. Hace parte de los tan anunciados cambios que se pretenden adelantar durante el actual gobierno, para según el discurso del Primer Mandatario, llevar bienestar social y oportunidades económicas a los colombianos con mayores necesidades y a los rincones más apartados y olvidados del territorio nacional.
En una nación con un nivel de pobreza cercano al 40%, con baja productividad, una tasa de desempleo del 10,5% y en donde los jóvenes y las mujeres son quienes menos posibilidades de progreso tienen, se justifica pensar en la creación de una institución que vele por mejorar las condiciones de los connacionales más vulnerables.
La cuestión es si era necesario darle vida a un Ministerio de tales proporciones, con una carga prestacional alta y asumiendo funciones de otras entidades estatales ya existentes. Tal vez hubiera sido más sensato optimizar aquellas oficinas del gobierno dedicadas a los asuntos sociales y a reducir los niveles de desigualdad entre los colombianos.
La intención al crear el Ministerio de la Igualdad puede ser loable, pero son más las preocupaciones que se generan, como el hecho de que el nuevo aparato estatal sea blanco del clientelismo o susceptible a actos de corrupción al manejar un presupuesto aún más alto que los asignados a ministerios como los de Justicia, Ciencia, Transporte o el MinTic. Por ello se debe garantizar desde un principio la transparencia en el manejo de los recursos públicos, así como asegurar que desde ahí saldrán en verdad las soluciones urgentes y necesarias que demanda la sociedad colombiana para acabar con los abismos de desigualdad e inequidad que hoy existen.
El país estarán atento para que así sea y exigirá a las entidades de control del Estado una vigilancia permanente sobre el nuevo Ministerio. Más que agrandar el aparato burocrático, para cerrar las brechas sociales y económicas se necesita de una óptima y pulcra gerencia de los recursos públicos, así como de voluntad y compromiso del Estado para brindar las oportunidades y llevar los servicios esenciales de los que hoy carecen millones de colombianos.




