
GOBIERNO, MINORÍA EN NUEVO MAPA DEL CONGRESO
REFORMAS TIENEN UNA OPORTUNIDAD DE SALVACIÓN
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
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Complicada.
sí es la recta final de la primera legislatura del actúa Congreso.
Proyectos de primer orden para el Gobierno enfrentarán enfrentarán en las próximas seis semanas una verdadera contrarreloj.
El cronograma es bastante ajustado, al punto que se da por descontada un citación as sesiones extraordinarias.
Serían las segundas este año, ya que a comienzos de febrero Senado y cámara fueron llamaos a trabajar de manera anticipada.
El panorama en el Parlamento es bastante complicado.
De un lado, la accidentada aprobación en las plenarias de Senado y Cámara, la semana pasada, del proyecto del Plan de Desarrollo dejó en claro que el nuevo mapa político configurado tras la ruptura de la coalición oficialista s adverso a los intereses de la casa de Nariño.
Como se sabe, esa crisis de gobernabilidad llevó al segundo remezón ministerial en nueve meses de gestión y generó un gabinete más afincado en la centroizquierda.
El panorama para esas tres iniciativas no es fáçil.
La primera, apenas empezó el debate a fondo en la comisión séptima de Cámara.
Es claro que si el gobierno no acepta concertar con liberales y conservadores, introduciendo ajustes de fondo en el articulado, la reforma podría hundirse en esta instancia o en la plenaria.
Aunque el nuevo Ministro del interior insiste en su polémica estrategia de romper la unidad de los partidos y “reclutar”, parlamentario por parlamentario, las directivas de esas dos colectividades ya advirtieron que aplicarán la Ley de Bancadas para garantizar el voto en bloque.
Junto a esos proyectos de reforma hay otras apuestas claves para el ejecutivo que si bien están adelantadas en cuanto a trámite parlamentario, deberán afrontar su apretada recta final en medio del ya descrito mapa político adverso a la Casa de Nariño.
En este bloque figuran iniciativas como la que crea la jurisdicción Agraria, la prohibición de fracking o las reformas para disminuir salarios y vacaciones de los Senadores y Representantes.
Todo ello sumado a una amplia agenda de proyectos de origen parlamentario que han venido avanzando poco a poco en comisiones y plenarias.
Como se ve, el remate de la primera legislatura es muy complicado.
Hay, sin embargo, una luz de esperanza para salvar gran parte de la agenda legislativa: que el Gobierno abandone sus tesis radicales, acepte concertar las reformas y escuche las sugerencias de los sectores que apoyan los ajustes, pero urgen adecuados a las realidades y necesidades del país, dejando de lado una lesiva ideologización de izquierda y partiendo de la base de construir sobre lo construido y no del principio de “ tierra arrasada”.




