

POR: LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
Si bien el riesgo de una erupción en el volcán nevado del Ruiz continúa vigente y podría concretarse en cuestión de días, semanas o incluso meses, lo que es claro es que nunca como hoy la capacidad institucional para afrontar una emergencia de estas características ha sido tan alta.
De hecho, genera tranquilidad que desde las propias autoridades del orden nacional, regional y local se asegure que todas las medidas requeridas están y implementadas o en proceso de serlo rápida y eficazmente.
Afortunadamente el país cuenta con equipos de monitoreo de última tecnología para vigilar y alertar con la suficiente antelación de cualquier cambio de fondo en las emisiones de ceniza, azufre y vapor de agua, la temperatura del cráter, la frecuencia sísmica y, sobre todo, la evolución de los flujos subterráneos, entre otros elementos que ayudan a determinar la inminencia o no de una erupción.
Por lo informado hasta el momento por las autoridades, ya se tomaron las precauciones para disminuir al máximo el riesgo de avalanchas de lodo, tierra y otro tipo de material por las ladras del volcán.
No solo se han limpiado muchas zonas, ríos y quebradas, sino que toda la red de alarmas está revisada y activada, al tiempo que, casa por casa, se ha ido instruyendo a las familias sobre los planes de contingencia y mecanismos de reacción en caso de una emergencia.
Es vital que todas las precauciones se tomen.
Por ello, las formalidades legales e institucionales para la asignación de recursos y financiación de procedimientos de emergencia tienen que ser rápidamente solventadas.
Como se ve, todo parece estar andando en cuanto a la preparación para una emergencia en el Ruiz.
Ya hay muchas lecciones aprendidas algunas de ellas muy dolorosas que deben aplicarse de forma decidida.
No puede haber dilalación alguna como tampoco excesos de confianza que lleven a bajar l guardia anticipadamente.
Aunque desde 1985 se han declarado 18 alertas naranjas en el volcán y en ninguna se registró una erupción, la sismicidad, temperatura y niel de emisiones de ceniza y vapor en los últimos días son atípicos y de allí que se hayan prendido todas las alarmas preventivas. El país debe estar listo a movilizarse.




