

POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
No se sabe si la credibilidad de la llamada “paz total “, pueda recuperarse de la desconfianza que paulatinamente se ha venido apoderando de los colombianos y que, incluso, tuvo sus primeras manifestaciones en los cada vez más evidentes pactos carcelarios llevados a cabo durante la ultima campaña presidencial bajo la propuesta ya desvanecida del “perdón social”.
Como estarán ahora las cosas que el propio presidente Gustavo Francisco Petro Urrego, , hubo de pedir a la Fiscalía, una investigación expedita sobre la conducta de su hermano y uno de sus hijos en torno a una presunta y multimillonaria que prevenía de beneficios a las organizaciones criminales, que se pretendían cobijar bajo aquella consigna electoral y cuyas tratativas habrían continuado posteriormente con miras a formalizar el tema de las disposiciones legales a debatirse de en el Congreso o ser motivo e decretos, así como con el objeto de obtener preponderancia política de cifra a las próximas elecciones del próximo mes de octubre.
Sobre ambos temas el fiscal general de la nación Francisco Roberto Barbosa Delgado, abrió rápidos expedientes.
De hecho, ya venía advirtiendo que otros temas asociados con la denominada “paz total”, como el proyecto de “humanización carcelaria”, que discute el Congreso, también abría las compuertas a procedimientos judiciales extraño al espíritu de la ley que emprendía tramitar, tratando de dejar libres a traficantes de drogas y autores de crímenes de lesa humanidad por la puerta de atrás.
Ha sido esta la conducta seguida por la fiscalía frente a circunstancias similares en el intento, desde comienzos del año, de liberar a miembros de la denominada “primera línea “.
El ente acusador, asimismo, advirtió sobre las falencias del cese de fuegos frente a las diversas manifestaciones de violencia organizada en el país.
hace unos días también alertó sobre extraña liberación de alias “ el gatico”, que finalmente volvió a prisión domiciliaria.
Igualmente la llamada “paz total”, sufrió otro gravísimo hecho cuando al menos 72 policías terminaron secuestrados por una turba de campesinos e indígenas que intentaron tomarse las instalaciones de un petrolera en zona rural de San Vicente del Caguán (Caquetá).
El atroz asesinato de uno de los uniformados cuando ya se encontraba desarmado e inmovilizado, así como las imágenes de decenas más rodeados, indefensos y humillados.
Visto todo lo anterior, queda en evidencia que la estrategia de “paz Total”, se encuentra hoy bajo la lupa, no solo por la accidentada implementación a las maniobras que estarán ejecutando a su amparo, sino por los evidentes vacios jurídicos que la soportan, punto de que la Corte Constitucional determinó tramitar bajo urgencia nacional una demanda contra la ley marco de esa política gubernamental, anunciando de paso un cambio jurisprudencial inédito que le permitirá suspender leyes cuando sean acertadamente violatorias de la Carta o pongan en grave riesgo el orden institucional, antes de pronunciarse de fondo.
Como se ve, la “la paz total”, se encuentra en sospechosas circunstancias y muy crítica derivada de su propia improvisada confección e implementación y está que hace aguas.




