POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
La economía colombiana. Cierra, cierra el 2022 con una crecimiento del PIB que supera el 7%. Producto del efecto rebote y comienza el 2023 con una marcada tendencia a la desaceleración del ritmo de crecimiento, entrando en barrera.
Después de haber alcanzado un pico de crecimiento del 17.2% en mayo del año pasado, el mismo ha venido perdiendo fuerza e impulso y termina el año en su cuarto menguante.
Es asó como el crecimiento del PIB el tercer trimestre de 2022 con respecto al trimestre anterior fue escasamente del 1.6%.
En medio de los vientos cruzados que soplan a nivel internacional y la incertidumbre que generaron los primeros anuncios de la Ministra de Minas y energía Irene Vélez, de parar en seco la firma de nuevos contratos petroleros y del Director de la Agencia Nacional de Minas de hacer lo propio en minería, llama poderosamente la atención el comportamiento de la inversión extranjera en el sector minero energetico.
Al cierre de otubre pasado el total de la IDE creció en 62.8% con respecto al mismo periódo del año anterior, ascendiendo. Nada despreciable , de US$9.491 millones a la suma.
Según el Banco de la República desde el 2015 no se registraba un cifra tan alta como esta-.
Se destaca el hecho que entre petróleo y minería acaparan el 72% del total de la IED, con, con US$6.866 millones, para un incremento de 77.7% con respecto a los primeros diez meses de 2021.
E mayor reto que tiene la economía colombiana para el 2023 es sortear los factores desestabilizadores que vienen desde exterior, que no favorecen la reactivación, largamente aplazada , los cuales se transmiten a través de los vasos comunicantes de nuestra balanza de comercio exterior, en momentos en los que el déficit en la cuenta corriente de la Balanza de pagos supera el 7%.
Le tocará maniobrar con mucha habilidad al Ministro Ocampo para que al economía colombiana tenga un aterrizaje suave este año y evitar a toda costa un aterrizaje forzoso.



