
37 COMUNICADORES ASESINADOS EN 2022
URGE ENFRENTAR CUATRO GRANDES AMENAZAS
POR : LUIS ALBERTO FIGUEROA
T.P. 0222 DEL MEN COLOMBIA
PERIÓDICO CIBERESPACIAL www.notieje.com CURIENDO LOS CINCO CONTINENTES DEL TERCER PLANETA SOLAR: EUROPA, AMÉRICA, ASIA, OCEANÍA Y ÁFRICA.
MEDIO DE COMUNICACIÓN SOCIAL AFILIADO A PERIODISTAS RISARALDA PRI QUE PRESIDE EL ESCRITOR,COMUNICADOR SOCIAL PERIODISTA, HISTORIADOR RUBÉN DARÍO FRANCO NARVÁEZ.
La libertad de expresión es la base de los derechos humanos, la raíz de la naturaleza humana y la madre de la verdad.
Matar la libertad de expresión es insultar los derechos humanos, es reprimir la naturaleza y suprimir la verdad.
El diagnóstico como se dijo, es muy alarmante, partiendo por la advertencia de que 2022 es el año más violento en las dos últimas dos décadas para la prensa en Latinoamérica y el Caribe.
Se registraron 37 homicidios de periodistas perpetrados en vínculo con su labor.
A ello deben sumarse decenas de exilios, encarcelamientos y medios forzados a cerrar.
Por último pero no menos grave se denunció que las fuerzas de seguridad de algunos Estados
Estados continúan desplegando prácticas de vigilancia de las comunicaciones en contra de los periodistas de manera ilegal.
A todo lo anterior deben sumarse las denuncias de otros entes sobre las dificultades económicas que atraviesan muchos medios, sobre todo tras el duro coletazo de la pandemia.
No menos preocupante resultan las legislaciones que se están impulsando en algunos países para afectar la independencia de la prensa y su autonomía empresarial.
Como se ve, aunque en otras latitudes la situación de la prensa es tanto más crítica que en el subcontinente americano, es claro que se requiere aquí un plan de acción para evitar que el oficio de informar continúe siendo restringido por distintas prácticas, directas e indirectas, legales o ilícitas.
No en pocas ocasiones hemos advertido que en ningún país en donde se reprima la libertad de prensa puede reputarse de democrático y mucho menos de respecto de los derechos humanos.
Lo que está ocurriendo en América latina y el Caribe es un campanazo al respeto.



