Que no nos deje el tren. POR EL ABOGADO, COMUNICADOR SOCIAL PERIODISTA LUIS GARCIA QUIROA, COLUMNISTA PERIÓDICO CIBERESPACIAL WWW.NOTIEJE.COM

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Es interesante observar cómo una noticia de interés general, además de generar información básica para los diferentes públicos, también sirva para medir el estado de ánimo y la confianza de la sociedad en sus instituciones.

Con motivo de mi columna del miércoles 24 de mayo titulada ¿Qué tan cerca está el Tren de cercanías?, recibí mensajes de los lectores, y por excepción, sólo uno de ellos, el de Ana Lucía González Gutiérrez, manifestó satisfacción y optimismo incluso con emoticones de aplauso: “Luis, qué gran idea la del tren de cercanías, pongámosle ganas”.

Debo decir también, que el presidente de la Cámara de Comercio de Pereira, Jorge Iván Ramírez Cadavid expresó agradecimiento porque se le reconoce el haber tomado la iniciativa de acometer el estudio de diagnóstico, el mismo que entregó a la RAP Eje Cafetero, que en adelante tiene la compleja misión de evitar que nos deje el tren.

Digo esto, porque a diferencia del beneplácito automático de otros tiempos cuando se anunciaba una obra de desarrollo de alto impacto, la confianza y credibilidad no rivalizaban con la duda y la incertidumbre.

Cuando en la columna dije que las instituciones comprometidas se ponen un plazo de 10 a 15 años para poner a rodar el primer vagón, me sorprendió que haya quienes crean que es un proyecto utópico; o en el mejor de los casos, lo ponen en una meta de 30 a 40 años.

Sugiero a nuestros gobernantes, dirigentes políticos y dirigencia privada que le den lectura a ese lamentable estado de incredulidad, porque no es solo en relación con el proyecto Tren de cercanías.

Preocupan las alertas y el inventario de insatisfacción con proyectos y obras anunciadas que están en riesgo, a medio terminar o ni siquiera iniciados pese a disponer de recursos de inversión.

Si hubiera un modelo de gestión exitoso a seguir, es la nueva sede de la Liga contra el Cáncer que María Teresa Romero y su equipo de trabajo han puesto en servicio de manera paradigmática.

Cuestionan los lectores y en el voz a voz de la ciudad, la manera como acomodan los requisitos de los contratos en los pliegos de las licitaciones; condicionan adjudicaciones; critican la falta de informes públicos de las interventorías o supervisiones de las obras. También reprochan los retrasos y lentitud injustificadas de las obras.

No es mi propósito poner sal en las heridas de la gestión, razón por la que, pudiendo, no entro en detalles. Pero son inevitables los comentarios en voz baja y las expresiones de incertidumbre sobre ciertos proyectos emblemáticos de ciudad y región que afrontan serios tropiezos.

Corregir rumbos es más positivo, más práctico y más productivo que la más ácida crítica que desate polémicas inútiles que a la larga solo sirven para que el tren nos deje. O nunca llegue.

Claro está, siempre y cuando haya voluntad de evitar que la tortuga se escape, lo que muchas veces ocurre por la lucha de poderes y egos, porque el ejecutor no empodera los proyectos, o porque ciertos asesores y mandos medios no dan la talla.  O porque no le ponemos las ganas que pide Ana Lucía. CuotaFacebookTwitterPinterestWhatsAppArtículo anteriorPuños, riesgos y plata perdida en Matecaña

4 COMENTARIOS

  1. AvatarRaul Orejarena No se trata sólo de incertidumbre sobre los nuevos proyectos. Piénsese en la Avenida del Río: propuesta por primera vez en el Plan Regulador de 1956 (el primer plan de desarrollo urbano de la ciudad, después del trazado de Fletcher), diseñada en detalle por primera vez en 1963, construida una primera etapa en el sector de Bavaria , rediseñada en 1983 debido a que las fajas habían sido parcialmente invadidas. Finalmente, entre 1984 y 1985 se construyó una sola calzada entre Bavaria y Turín. Después de eso, ninguna administración ha mostrado interés en concluir la obra, a pesar de su evidente utilidad. Y todas han orientado sus esfuerzos en la ejecución de costosas obras viales cuya única utilidad es llegar más rápido al trancón.Respuesta
  2. AvatarEdgar Y probablemente nos deje el tren de los Juegos Nacionales, así funcionamos. Todo esta ahí al alcance pero no vamos a ningún Pereira. Nos la pasamos tomando tinto maluco, firmando asistencias y redescubriendo que tanto moja el agua…Respuesta
  3. AvatarJoaquín Hernando Noreña Duque Que cierto es el tema del último párrafo, agreguemos los estudios y proyectos deficientes, los cuales son la talanquera de las obras, para la muestra un botón » Veamos la improvisación en la que andan con la tan anunciada obra de la Avenida de los Colibríes, contratada el año pasado, todavía no están los estudios definitivos, no han terminado de negociar las áreas de cesión y las afectaciones, eso va a generar no solo sobrecostos, también se dilatara la terminación por tanto cambio, que denota la falta de juicio y profesionalismo en los diseñadores y en la ejecución de las entidades encargadas de llevar a cabo la obra

Por:Luis García Quiroga2022-09-051104

Es interesante observar cómo una noticia de interés general, además de generar información básica para los diferentes públicos, también sirva para medir el estado de ánimo y la confianza de la sociedad en sus instituciones.

Con motivo de mi columna del miércoles 24 de mayo titulada ¿Qué tan cerca está el Tren de cercanías?, recibí mensajes de los lectores, y por excepción, sólo uno de ellos, el de Ana Lucía González Gutiérrez, manifestó satisfacción y optimismo incluso con emoticones de aplauso: “Luis, qué gran idea la del tren de cercanías, pongámosle ganas”.

Debo decir también, que el presidente de la Cámara de Comercio de Pereira, Jorge Iván Ramírez Cadavid expresó agradecimiento porque se le reconoce el haber tomado la iniciativa de acometer el estudio de diagnóstico, el mismo que entregó a la RAP Eje Cafetero, que en adelante tiene la compleja misión de evitar que nos deje el tren.

Digo esto, porque a diferencia del beneplácito automático de otros tiempos cuando se anunciaba una obra de desarrollo de alto impacto, la confianza y credibilidad no rivalizaban con la duda y la incertidumbre.

Cuando en la columna dije que las instituciones comprometidas se ponen un plazo de 10 a 15 años para poner a rodar el primer vagón, me sorprendió que haya quienes crean que es un proyecto utópico; o en el mejor de los casos, lo ponen en una meta de 30 a 40 años.

Sugiero a nuestros gobernantes, dirigentes políticos y dirigencia privada que le den lectura a ese lamentable estado de incredulidad, porque no es solo en relación con el proyecto Tren de cercanías.

Preocupan las alertas y el inventario de insatisfacción con proyectos y obras anunciadas que están en riesgo, a medio terminar o ni siquiera iniciados pese a disponer de recursos de inversión.

Si hubiera un modelo de gestión exitoso a seguir, es la nueva sede de la Liga contra el Cáncer que María Teresa Romero y su equipo de trabajo han puesto en servicio de manera paradigmática.

Cuestionan los lectores y en el voz a voz de la ciudad, la manera como acomodan los requisitos de los contratos en los pliegos de las licitaciones; condicionan adjudicaciones; critican la falta de informes públicos de las interventorías o supervisiones de las obras. También reprochan los retrasos y lentitud injustificadas de las obras.

No es mi propósito poner sal en las heridas de la gestión, razón por la que, pudiendo, no entro en detalles. Pero son inevitables los comentarios en voz baja y las expresiones de incertidumbre sobre ciertos proyectos emblemáticos de ciudad y región que afrontan serios tropiezos.

Corregir rumbos es más positivo, más práctico y más productivo que la más ácida crítica que desate polémicas inútiles que a la larga solo sirven para que el tren nos deje. O nunca llegue.

Claro está, siempre y cuando haya voluntad de evitar que la tortuga se escape, lo que muchas veces ocurre por la lucha de poderes y egos, porque el ejecutor no empodera los proyectos, o porque ciertos asesores y mandos medios no dan la talla.  O porque no le ponemos las ganas que pide Ana Lucía. CuotaFacebookTwitterPinterestWhatsAppArtículo anteriorPuños, riesgos y plata perdida en Matecaña

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  1. AvatarRaul Orejarena No se trata sólo de incertidumbre sobre los nuevos proyectos. Piénsese en la Avenida del Río: propuesta por primera vez en el Plan Regulador de 1956 (el primer plan de desarrollo urbano de la ciudad, después del trazado de Fletcher), diseñada en detalle por primera vez en 1963, construida una primera etapa en el sector de Bavaria , rediseñada en 1983 debido a que las fajas habían sido parcialmente invadidas. Finalmente, entre 1984 y 1985 se construyó una sola calzada entre Bavaria y Turín. Después de eso, ninguna administración ha mostrado interés en concluir la obra, a pesar de su evidente utilidad. Y todas han orientado sus esfuerzos en la ejecución de costosas obras viales cuya única utilidad es llegar más rápido al trancón.Respuesta
  2. AvatarEdgar Y probablemente nos deje el tren de los Juegos Nacionales, así funcionamos. Todo esta ahí al alcance pero no vamos a ningún Pereira. Nos la pasamos tomando tinto maluco, firmando asistencias y redescubriendo que tanto moja el agua…Respuesta
  3. AvatarJoaquín Hernando Noreña Duque Que cierto es el tema del último párrafo, agreguemos los estudios y proyectos deficientes, los cuales son la talanquera de las obras, para la muestra un botón » Veamos la improvisación en la que andan con la tan anunciada obra de la Avenida de los Colibríes, contratada el año pasado, todavía no están los estudios definitivos, no han terminado de negociar las áreas de cesión y las afectaciones, eso va a generar no solo sobrecostos, también se dilatara la terminación por tanto cambio, que denota la falta de juicio y profesionalismo en los diseñadores y en la ejecución de las entidades encargadas de llevar a cabo la obra

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