
CIELO
Por: Rubén Darío Franco Narváez
Nadie puede negar que conoce el Cielo: /
está en el consejo sabio de un abuelo, /
en la mirada de amor de una madre, /
y en la protección de un padre. /
El Cielo está en la inocencia de un niño, /
en el calor de una mujer sin aliño, /
en la placidez de un profundo sueño. /
y en el árbol que no tiene dueño, /
El Cielo está en el océano tranquilo, /
en el transcurrir de un loco en el asilo /
en el respirar de un templado acordeón, /
y en el amoroso palpitar del corazón. /
El hombre explaye su extrañeza… /
es secuestrado por la mujer con su belleza /
aferrado a las raíces del suelo; /
y para el rescate sacrifica el Cielo. /
Al humano le faltan alas para el vuelo, /
pero nada obtura su diamantino anhelo /
cuando utiliza su mente con desvelo /
para volar con amor al Cielo. /



