Pereira, Marzo 11 de 2020.
EDITORIAL
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Director
Luis Alberto Figueroa

Los lideres sociales en Colombia los siguen asesinando.
La dosis de verdad está en que, según cifras oficiales, en 2019 se dieron 109 homicidios de activistas.
y solo en enero de 2020 cayeron 19.
Ante esta realidad apabullante, denunciada por la ONG y los mismos líderes, relatada por Naciones Unidas y aceptada por el Gobierno Nacional, lo que se debe esperar son respuestas eficaces.
Hace un año el presidente Iván Duque Márquez, anunció el Plande acción Oportuna de Prevención y Protección de los defensores de Derechos Humanos, Líderes Sociales y Periodistas.
Un paquete de medidas que respondía a las preocupaciones internas y de la comunidad internacional, pero la lisa de asesinados continúa en ascenso.
Colombia es el país del emisferio con el mayor número de asesinatos de líderes, y su trabajo y estatus se han convertido en sinónimo de peligros y muertes.
Mientras continue la muerte de los activistas, semana a semana , el país alargará la ola de crímenes contra individuos esenciales en la construcción de la democracia y su tejido social.
Al tiempo que garantiza la critica de las agencias internacionales que tienen la obligación de monitorear la capacidad de los Estados y gobiernos de garantizar la labor de los líderes defensores.




