

Un atentado con cilindros bomba en Cali encendió las alarmas este viernes 24 de abril en el sur de la ciudad, cuando desconocidos atacaron el batallón Pichincha de la Tercera Brigada del Ejército. El hecho ocurrió en horas de la mañana, cuando un vehículo cargado con explosivos fue utilizado para lanzar varios artefactos hacia la instalación militar; aunque algunos no detonaron, uno explotó en un autobús cercano, generando incendio y pánico en la zona.
Las primeras investigaciones indican que al menos cinco artefactos estaban involucrados, de los cuales varios no explotaron, evitando una tragedia mayor. Sin embargo, la detonación parcial provocó daños materiales y dejó personas con heridas leves, mientras las autoridades activaron un operativo de seguridad y acordonaron el área para descartar nuevos riesgos.
El ataque se habría ejecutado mediante un vehículo acondicionado como plataforma de lanzamiento, lo que evidencia un nivel de planificación preocupante. Las autoridades locales señalaron que los responsables huyeron tras abandonar el automotor, mientras se desplegó un “plan candado” para dar con su paradero y reforzar la seguridad en la ciudad.
En el contexto del conflicto armado en Colombia, las hipótesis preliminares apuntan a estructuras disidentes de las antiguas FARC, particularmente al frente Jaime Martínez, grupo que ya ha sido vinculado a atentados similares en la región. La cercanía de Cali con zonas de alta presencia de actores armados ilegales, como el norte del Cauca, mantiene a la ciudad en un escenario de riesgo constante.
Este nuevo episodio revive la preocupación por la seguridad urbana en el país y demuestra la persistencia de tácticas como los ataques con explosivos, incluso en áreas densamente pobladas. Aunque el impacto fue menor de lo que pudo haber sido, la amenaza latente obliga a reforzar estrategias de inteligencia y control para evitar hechos de mayor magnitud en el futuro.
English version
Explosion and alarm in Cali: failed bomb attack targets military facility
A bomb attack in Cali triggered alarm on Friday, April 24, in the southern part of the city, when unidentified individuals targeted the Pichincha battalion of the Colombian Army’s Third Brigade. The incident occurred in the morning as a vehicle loaded with explosives was used to launch multiple devices toward the base; although some failed to detonate, one exploded in a nearby bus, causing a fire and widespread panic.
Initial reports indicate that at least five explosive devices were involved, several of which did not explode, preventing a far more devastating outcome. Still, the partial detonation caused material damage and left a few people with minor injuries, while authorities secured the area and carried out safety operations.
The attack appears to have been carried out using a vehicle adapted as a launch platform, highlighting a concerning level of planning. Authorities reported that the perpetrators fled after abandoning the vehicle, prompting a citywide security response and efforts to track them down.
Within the broader armed conflict in Colombia, early suspicions point to dissident factions of the former FARC, particularly the Jaime Martínez front, a group previously linked to similar attacks in the region. Cali’s proximity to conflict-heavy areas such as northern Cauca continues to expose the city to ongoing threats.
This latest incident underscores growing concerns over urban security and the continued use of explosive attacks in populated areas. Although the damage was limited, the event highlights the urgent need for stronger intelligence and prevention measures to avoid more severe consequences in the future.


