Paradoja de la inseguridad: Pereira registra menos homicidios pero la ciudadanía se siente más amenazada.

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La Alcaldía y la Policía Metropolitana mantienen su lucha frontal contra la  criminalidad en Pereira

Por: Luis Alberto Figueroa, Comunicador Social Periodista. Tarjeta Profesional 0222 expedida por el Ministerio de Educación Nacional.

A pesar de que los homicidios en el área metropolitana de Pereira han disminuido en comparación con los datos de 2025, la percepción ciudadana revela un escenario de mayor inseguridad en la región. Esta contradicción surge porque, aunque las cifras oficiales de Pereira y Dosquebradas muestran una reducción en los crímenes letales, la frecuencia y la crueldad de los casos recientes, sumadas a la alarma generada en La Virginia por un fuerte aumento en la criminalidad, han erosionado la sensación de tranquilidad que debería acompañar a una baja estadística.

El análisis de la seguridad ciudadana en el eje cafetero evidencia que la reducción de números no se traduce automáticamente en una mejora en la calidad de vida de los habitantes. Los crímenes selectivos, caracterizados por su violencia y precisión, generan un impacto psicológico profundo en la comunidad, haciendo que cada incidente resuene con mayor fuerza que una estadística abstracta. La población percibe que, a pesar de la caída en el conteo total, el riesgo de ser víctima de violencia sigue latente y, en muchos casos, se ha vuelto más impredecible y brutal.

La situación en La Virginia actúa como un foco de tensión que contamina la percepción general de la seguridad en todo el departamento de Risaralda. El repunte de la criminalidad en este municipio contrasta con la tendencia a la baja en las otras dos ciudades del área, creando un mosaico de inseguridad donde la frontera entre zonas seguras y peligrosas se vuelve difusa. Esto ha llevado a que los residentes de Pereira y Dosquebradas se sientan vulnerables, al considerar que la amenaza puede extenderse rápidamente a sus barrios si no se fortalecen los mecanismos de prevención del delito.

La crueldad en la ejecución de los actos violentos es otro factor determinante que impide que la baja en los homicidios genere confianza. Los medios y las redes sociales amplifican cada caso, mostrando detalles que impactan la psique colectiva y alimentan el miedo. La ciudadanía exige que las autoridades no solo se enfoquen en reducir la tasa de mortalidad, sino que aborden la calidad de la seguridad, garantizando que las calles sean espacios donde la vida no esté en riesgo constante, independientemente de las estadísticas oficiales.

Ante este panorama, la gestión pública enfrenta el desafío de comunicar eficazmente los logros en control del crimen sin minimizar el dolor y el temor que experimenta la población. Es crucial que las estrategias de policía comunitaria y inteligencia policial se adapten a las nuevas dinámicas delictivas, atacando las causas de la violencia y no solo sus síntomas. Solo así se podrá transformar la percepción de inseguridad en una realidad de paz y convivencia, permitiendo que los datos positivos se conviertan en tranquilidad real para el pereirano.

English version

Paradox of insecurity: Pereira records fewer homicides but citizens feel more threatened

Despite a decrease in homicides in the Pereira metropolitan area compared to 2025 data, the citizen perception reveals a scenario of heightened insecurity in the region. This contradiction arises because, although official figures for Pereira and Dosquebradas show a reduction in lethal crimes, the frequency and cruelty of recent cases, combined with the alarm in La Virginia due to a sharp rise in crime, have eroded the sense of tranquility that should accompany a statistical decline.

The analysis of citizen security in the coffee axis shows that a reduction in numbers does not automatically translate into an improved quality of life for inhabitants. Selective crimes, characterized by their violence and precision, have a profound psychological impact on the community, making each incident resonate more strongly than an abstract statistic. The population perceives that, despite the drop in the total count, the risk of becoming a victim of violence remains latent and, in many cases, has become more unpredictable and brutal.

The situation in La Virginia acts as a tension point that contaminates the general perception of security throughout the department of Risaralda. The surge in criminality in this municipality contrasts with the downward trend in the other two cities of the area, creating a mosaic of insecurity where the boundary between safe and dangerous zones becomes blurred. This has led residents of Pereira and Dosquebradas to feel vulnerable, considering that the threat could quickly spread to their neighborhoods if crime prevention mechanisms are not strengthened.

The cruelty in the execution of violent acts is another determining factor that prevents the drop in homicides from generating trust. Media and social networks amplify each case, showing details that impact the collective psyche and fuel fear. The citizenry demands that authorities not only focus on reducing the mortality rate but also address the quality of security, guaranteeing that streets are spaces where life is not constantly at risk, regardless of official statistics.

Faced with this scenario, public management faces the challenge of effectively communicating achievements in crime control without minimizing the pain and fear experienced by the population. It is crucial that community policing and police intelligence strategies adapt to new criminal dynamics, attacking the causes of violence rather than just its symptoms. Only then can the perception of insecurity be transformed into a reality of peace and coexistence, allowing positive data to become real tranquility for the Pereira resident.