

VIERNES, 20 de Febrero de 2026.-
No es menor la expectativa alrededor de la cumbre sobre Inteligencia Artificial (IA) que se está desarrollando en India, y a la que asisten no solo los representantes de las principales multinacionales en la materia, sino también presidentes y jefes de gobierno, así como la ONU y otros sectores que han prendido alarmas sobre los retos y riesgos que representa para la humanidad en la tercera década del siglo XXI el desarrollo exponencial de esta tecnología y sus aplicaciones.
Por lo mismo, que en el marco de dicha cumbre el CEO de la plataforma OpenAI, sin duda la compañía más dinámica e innovadora en el campo de la inteligencia digital regenerativa, haya insistido en que se requiere urgentemente una regulación sobre el uso de este desarrollo tecnológico, no es un tema menor.
Sam Altman, cuya compañía creó ChatGPT, el robot conversacional más utilizado en el planeta, fue claro en torno a que la “democratización de la IA es la mejor manera de garantizar que la humanidad prospere… Esto no quiere decir que no necesitemos ninguna regulación o medida de seguridad… Es obvio que las necesitamos, urgentemente, al igual que las hemos necesitado para otras tecnologías potentes».
En esa misma línea se ubicaron muchos de los asistentes a esta cumbre en India, sin duda una de las naciones que se ha convertido en una potencia en cuanto a la IA, no solo por la rápida adopción y generación de valor agregado en materia de aplicaciones, sino porque en ese país están ubicándose inversiones cuantiosas de las multinacionales principales en este campo, ya sea para tercerizar mano de obra o para crear los centros de almacenamiento de datos.
De hecho, llama la atención un debate que cada vez toma más fuerza: ¿Qué debe ser primero: la democratización en el acceso y desarrollo de la IA o la regulación para evitar desbordes o usos indebidos, criminales o riesgosos de las herramientas?
La ONU, por ejemplo, pidió a las empresas más grandes y a los magnates de esta tecnología crear un fondo de US$3.000 millones para asegurar que toda la humanidad pueda acceder a la misma con igualdad de oportunidades.
Para otros expertos, la prioridad debe fijarse en crear protocolos de gobernanza que, con la colaboración de los generadores de las plataformas, regulen los desarrollos y aplicaciones, al tiempo que prevengan impactos lesivos en materia de empleo, educación, creación artística, propiedad intelectual, ambiente, tráfico de contenidos o la proliferación de los discursos de odio, radicales o manipuladores.
Habrá que esperar la declaración final de esta cumbre y que la misma no decepcione por un bajo alcance o nulos resultados en un tema prioritario.



